Recientemente Gustavo Poyet concurrió al 7º piso del Edificio Libertad, donde mantuvo una entrevista que el ex futbolista había solicitado en su carácter de flamante presidente de la Organización Nacional de Fútbol Infantil (ONFI) al Dr. Tabaré Vázquez.
Más allá de que Poyet se fue de la casa de gobierno con la certeza de que contará con el apoyo necesario del Presidente de la República para concretar la obra que desea llevar adelante, en el encuentro se registró una situación singular que quedó disimulada por el buen humor del que hicieron gala todos los participantes de la referida instancia.
Aunque no es nada que forme parte del protocolo que rige para ese tipo de encuentros con un jefe de Estado, es costumbre que cuando un deportista destacado como Poyet acude a una entrevista con el primer mandatario, le lleva una camiseta —o cualquier otra prenda deportiva— a modo de simbólico regalo. Pero como el titular de ONFI estuvo muchísimo tiempo radicado en el exterior, desconocía esa regla no escrita y no llevó nada.
De todas formas, como Poyet concurrió al Edificio Libertad acompañado por dos de sus asesores, como Ernesto Filippi y el sicólogo Gabriel Gutiérrez, pudo salvar el trance. Mejor dicho, fue el ex árbitro el que enmendó el error: como había llevado consigo una tarjeta amarilla y otra roja, ¡le sacó la segunda a Poyet y después se la regaló al Dr. Vázquez!