Jefferson llevó sus denuncias al parlamento y aumentó la apuesta

| El denunciante exculpó a Lula, a quien definió como un hombre "bueno y simple", a quien están "apuñalando por la espalda"

BRASILIA | AGENCIAS

Mirando a los ojos a legisladores a los que acusó de recibir sobornos del Partido de los Trabajadores (PT), el diputado Roberto Jefferson afirmó ayer que varios ministros sabían del asunto y dieron "una puñalada en la espalda" al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Jefferson, presidente del Partido Laborista Brasileño (PTB), se presentó ante el Consejo de Etica del Congreso, que le acusa de falta de decoro parlamentario por haber formulado denuncias tan graves como esas sin presentar prueba alguna.

En la sesión el parlamentario admitió no tener pruebas, pero ratificó que el tesorero del PT, Delubio Soares, distribuía dinero entre legisladores aliados al Gobierno y que eso lo sabían al menos cinco ministros, entre ellos el de Hacienda, Antonio Palocci, y el jefe de gabinete, José Dirceu, al que calificó de "Rasputín" que "puede hacer de Lula un reo".

Jefferson juró decir "toda la verdad" al iniciarse la audiencia y respondió: "Confirmo íntegramente", cuando el presidente de la Comisión le preguntó si ratificaba esas denuncias, publicadas en el diario Folha de Sao Paulo el 6 de junio, y ampliadas en el mismo diario este domingo.

Allí afirmaba que varios legisladores habían recibido del partido de gobierno mensualidades de 30.000 reales (12.500 dólares), a cambio de asegurar su voto. Sus denuncias no están probadas, pero varios diputados en forma anónima ratificaron sus dichos.

"No retiro ni una línea", dijo el controversial legislador, que exculpó sin embargo al presidente brasileño, a quien consideró un "hombre bueno", "simple" y "noble" al que algunos ministros y su propio partido "le han dado una puñalada en la espalda". En este sentido, reafirmó que le informó a Lula de todo en enero y que en ese momento los sobornos acabaron, pero a consecuencia de ello el gobierno perdió el control del Congreso, que comenzó a sufrir lo que calificó de "síndrome de abstinencia".

Entre varios legisladores beneficiados, citó a Valdemar Costa Neto, presidente del Partido Liberal, que lidera el vicepresidente brasileño, José Alencar, y quien pidió que Jefferson sea procesado y destituido.

"Estoy viendo caer la máscara de quien por 25 años dijo defender la ética", sostuvo Jefferson con serenidad mirando a los ojos de Costa Neto, a quien increpó directamente: "Usted recibía dinero".

RETRUCO. Jefferson hace un mes fue acusado de irregularidades en Correos a causa de un "montaje" de los servicios de Inteligencia del gobierno. En lo relativo a ese caso, afirmó que sas denuncias apuntaban a "degradar su imagen", e insinuó que atrás de todo eso estaba la mano de Dirceu.

Jefferson sostuvo que tiene "la cinta completa" del video que lo involucra en el caso de Correos, "no la editada" y "filtrada" a la prensa, y sostuvo que en ella "el 60% de las acusaciones son contra el secretario general del PT, Silvio Pereira". El Consejo de Etica de la Cámara Baja tendrá un plazo de 20 días para investigar las denuncias de Jefferson y decidir si debe ser destituido o no. Si el veredicto le es favorable, ello significaría al mismo tiempo que el Congreso acepta sus denuncias, que han originado la más grave crisis política desde que Lula llegó al poder en 2003, arropado por su partido y enarbolando las banderas de la justicia social y la lucha contra la corrupción.

El pronunciamiento de Jefferson paralizó Brasil —la comparecencia era transmitida en directo por varios canales de televisión por cable— y las primeras encuestas realizadas por distintos medios aseguraron que entre el 60% y 70% de los brasileños cree que el diputado dice la verdad.

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