SUSAN ABAD EL COMERCIO/ GDA
La consigna es el exterminio. Los duros golpes que le viene asestando la policía, y sobre todo, la guerra que desde hace dos años libran entre sus propios integrantes, hace prever que los días del llamado cártel del Norte del Valle están contados.
Con los capos del cártel de Cali acabados —los hermanos Gilberto y Miguel "El ajedrecista" Rodríguez Orejuela y Víctor Patiño Fómeque están presos en Estados Unidos; Henry "El Alacrán" Loaiza encarcelado en Bogotá; y Phanor Arizabaleta libre pero enfermo— se creía que el fenómeno del narcotráfico había sido erradicado de un departamento reconocido por su afición a la salsa, sus hermosas mujeres y la particular alegría de sus habitantes.
Pero no fue así. Pequeños narcotraficantes, entre ellos Wilmer Alirio Varela "El Jabón", Diego Montoya Henao "Don Diego", y Hernando Gómez Bustamante "Rasguño" empezaron a tomar fuerza y se adueñaron de rutas, formaron ejércitos privados y, según afirman las autoridades, en diez años inundaron EE.UU. con 500 toneladas de coca.
GUERRA CIVIL. Las investigaciones de la policía afirman que la concordia dentro del denominado cártel del Norte del Valle, por su influencia en esa área del Valle del Cauca, se resquebrajó a principios de 2002 cuando, presionados por la policía, los primeros capturados empezaron a delatarse unos a otros.
Al mismo tiempo, acosado por la fuerte persecución de las autoridades, Gómez Bustamante empezó a considerar la posibilidad de negociar su entrega con EE.UU. y trató de convencer a Montoya y a Varela para que hicieran lo mismo. El deseo de "Rasguño" no se hizo realidad. Hace siete meses, fue apresado en La Habana acusado de indocumentado y hoy es solicitado en extradición por Colombia de donde sería remitido a EE.UU.
Las mismas fuentes aseguran que el robo, por parte de los hombres de Varela, de 500 kilos de cocaína de Montoya fue el detonante de una cruenta guerra que tiene aterrados a los 350.000 habitantes de los municipios de Roldanillo, La Unión, Zarzal, La Victoria, Toro, Versalles y El Dovio.
La población asegura que los muertos se suman por miles, mientras que la policía admite 400 caídos en los enfrentamientos entre los aproximadamente 500 hombres que con el apelativo de Los Machos constituyen el brazo armado de "Don Diego", y los 300 integrantes de Los Rastrojos al mando de "Jabón".
Los asesinatos han superado todos los límites de la crueldad. Descuartizados, ahogados y asfixiados con signos de tortura han sido encontrados por todo el país. Las matanzas colectivas en sitios públicos también se pusieron de moda, sobre todo en Cali y sus alrededores.
La primera ocurrió en 2003 cuando quince sicarios irrumpieron en la discoteca Cañandonga, en pleno centro de la ciudad, y mataron a doce personas, y la más reciente se registró el 3 de octubre del 2004 en la finca La Candelaria, donde hombres de "Don Diego" asesinaron a diez personas, entre ellas un niño de tres años y su madre embarazada. Otras siete matanzas, que dejaron 44 muertos se registraron en la zona entre 2003 y 2004.
EL INICIO DEL FIN. Este escenario de rencillas, ajustes de cuentas y de acoso de las autoridades, obligaron a "Don Diego" a refugiarse en el Magdalena Medio y pedir protección a las autodefensas que operan en esa región. Al igual que muchos otros capos intentó convertirse en paramilitar y camuflarse en el proceso de paz del gobierno de Alvaro Uribe con las autodefensas, pero no tuvo suerte. Los paramilitares de Santa Fe de Ralito no solo lo rechazaron sino que manifestaron que no estaban dispuestos a arriesgar el futuro del proceso de paz al permitirle el ingreso a una persona ubicada en la lista de los diez más buscados por el FBI.
Ante esto, "Don Diego", "Rasguño", "Jabón" y otros doce narcotraficantes han tenido que acercarse, en medio de su propia guerra, para proponer al gobierno negociar su entrega y cambiar información sobre rutas, entrega de bienes y desarticulación de sus ejércitos a cambio de penas leves y una extradición condicionada a EE.UU.
Este es el último de los grandes cárteles que azotan Colombia desde que en la década del ochenta Pablo Escobar creó las organizaciones mafiosas. Su caída cierra un terrorífico ciclo.
Los padres
Pablo Escobar fue el traficante más poderoso del siglo pasado y el criminal más grande que haya tenido Colombia. Cuentan que ni él mismo sabía cuánto dinero tenía y que en 1982 fue considerado por las revistas especializadas como poseedor de una de las diez fortunas más grandes del mundo, que en ese momento se estimaba en 3.000 millones de dólares.
Gilberto Rodríguez, junto con su hermano Miguel, también detenido en Estados Unidos, organizaron y dirigieron durante años el cártel de Cali, una de las más poderosas organizaciones criminales del tráfico de drogas, responsable del 80% de la cocaína que ingresa a Estados Unidos y el blanqueo de dinero en el mundo. En el último año se les ha expropiado 1.750 propiedades, cuyo costo se calcula en 300 millones de dólares.
La persecución a los capos en Colombia ha hecho que muchos de ellos terminen presos, muertos o extraditados. Algunos de los grandes narcos colombianos, menos conocidos, han buscado refugio y protección en México, como el caso de Juan Diego Espinoza, alias "El Tigre", uno de los más buscados en ese país.