En el entretiempo del partido, hubo una pelea en el centro de la Tribuna Amsterdam. Varios hinchas golpearon a un muchacho vestido con buzo negro y bufanda amarilla. Mientras le pegaban, el muchacho corrió por la Colombes, logró saltar al talud y, con una habilidad increíble, se filtró entre los alambres de púas para llegar a la cancha, donde un coracero lo sacó por la Tribuna América. El motivo de la golpiza corrió en un murmullo por toda la Colombes: era un hincha de Peñarol que se infiltró buscando robar alguna bandera.