Otra uruguaya fue detenida en aeropuerto de Barcelona

| En esa ciudad, un compatriota fue detenido sin papeles. La colectividad teme "cataratas" de deportaciones

Al igual que la semana pasada, una uruguaya está retenida en el centro de detención del Aeropuerto Del Prat de Barcelona. Se trata de Estela Clavijo (51) quien dijo a El País que había viajado para asistir al nacimiento de su nieto.

También en Barcelona, la Asociación de Uruguayos en Catalunya (AUC) está intentando impedir legalmente que se deporte a otro compatriota, Eduardo Parga (35), encontrado sin papeles por las autoridades españolas en el centro de esa ciudad.

Representantes de esa asociación aseguran que la colectividad uruguaya está muy inquieta ante estas situaciones. Según dijo a El País el directivo Daniel Estín, "si el gobierno (uruguayo) no aplica medidas rápido, esto va a ser una cascada de compatriotas deportados". Al respecto, manifestó su pesar por los pocos éxitos de las recientes conversaciones del canciller Reinaldo Gargano con las autoridades españolas sobre lo referente al Tratado de Paz y Amistad entre ambas naciones de 1870.

AEROPUERTO. Hace siete días, Daniela Visconti (29) que iba a visitar a su hermana en la capital catalana, únicamente conoció de Barcelona el centro de detención de su aeropuerto. El motivo esgrimido por las autoridades fue la no presentación de una carta de invitación de sus familiares residentes en España firmada por un notario. El mismo argumento escuchó ayer Estela Clavijo cuando realizaba los trámites en la terminal. Se prevé su regreso al país en la noche española de hoy.

Su bronca y desesperación se transmite aún por teléfono y a la distancia. "Hace 25 años que trabajo en Uruguay y ahí tengo mi familia, ¡yo no pensaba quedarme como ilegal, vine a ver a mi hija!", expresó a El País.

Clavijo vive en Manga y arribó en la mañana de ayer a Barcelona. Ni bien entregó el pasaporte uruguayo, las autoridades policiales la "corrieron a un costado". No hubo violencia ni malos tratos. Solo le brindaron una escueta explicación en la que le señalaron la ausencia de la carta de invitación.

"Yo vine a ver a mi hija que el 19 de junio da a luz, pero ahora me encuentro con esto. Y acá estoy, tratando de dormir sobre sillones y tapada con una frazada mugrienta". En vez de reunirse con su familia residente en España, su estadía llegará hasta hoy a las 21 horas cuando regrese al país.

Al cierre de esta edición, El País pudo saber que el Consulado en Barcelona se contactó con Clavijo y hoy intentará realizar algún tipo de gestión. "Pero me parece que ya estoy jugada", afirmó la mujer.

PLAZA. Historias similares no solo tienen el aeropuerto como escenario. El pasado viernes en la tarde, Eduardo Parga salía del metro en la Plaza Catalunya, el corazón de Barcelona. Ahí fue interceptado por un grupo de policías que le solicitaron los documentos. Parga no pudo ser regularizado en el reciente Proceso de Normalización. Pese a que había solicitado el certificado de buena conducta desde Uruguay, su empleador español no le ingresó los papeles. Según le informaron en la dependencia policial, su delito era seguir en situación ilegal y por eso debía abandonar el país.

"Me tomaron fotografías y las huellas digitales. Me retuvieron el pasaporte. Estuve cinco horas en un calabozo. Me pusieron un abogado de oficio que no sabía de estos temas, ¡lo único que hizo fue sentarse al lado mío mientras yo firmaba unos papeles!", relató Parga de su experiencia.

Las 48 horas de plazo que le dieron a Parga para presentar sus descargos ya expiraron "por la inacción de la persona que me asignaron", dijo el uruguayo. Por ese motivo se puso en contacto con la AUC, quien le proporciona ahora asistencia jurídica en base al Tratado de 1870 y tratando de demostrar su arraigo laboral. En estos momentos, tanto él como la AUC esperan que llegue a su casa una carta de la administración en la que se lo cite para seguir el trámite jurídico.

Hace un año y dos meses que Parga llegó a Barcelona. Es soltero y no tiene hijos; vive con su hermana y cuñado en Badalona. En ese tiempo trabajó en una empresa de mudanzas, en un lavadero de autos y en una estación de servicio.

"Ya comenzó la cacería de brujas"

Tanto en los aeropuertos como en las calles, las inspecciones policiales en busca de inmigrantes ilegales en España se realizan de forma aleatoria, según dijeron las asociaciones de uruguayos en ese país. "Cuando ven a alguien cuya piel es más oscura o con facciones extranjeras, (los policías) se le acercan y le piden los papeles" o la documentación, dijo Rómulo Correa, presidente de la Asociación de Uruguayos en Catalunya.

Correa señaló que el de Eduardo Parga es el primer caso de "detención callejera" que conoce en Barcelona, pero no descarta que sigan otros. En la propia página web de la asociación fueron explícitos al referirse al tema: "Comenzó la caza de brujas".

A principios de la semana pasada, mientras autoridades consulares señalaban que 4.460 uruguayos ya habían sido regularizados en el Proceso de Normalización, el presidente de Casa Uruguay en Madrid Daniel Caserta destacó que otros 48 compatriotas ya habían recibido el cedulón de expulsión.

Cuando ocurren estos casos, los compatriotas damnificados suelen recurrir a las asociaciones. "Los consultados están enterados de las situaciones pero por motivos económicos no es mucho lo que pueden hacer. Por eso recurren a nosotros que tenemos asesoría jurídica y manejamos bien el tema", afirmó Correa.

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