Mañana a las 19 horas en el Museo de Artes Visuales (Parque Rodó) se abren dos muestras patrocinadas por la Embajada de Francia y la Asociación Francesa de Acción Artística. Una de ellas es la exhibición de los jóvenes uruguayos que fueron finalistas del Premio Cézanne y la otra, que figura bajo el esotérico nombre de Proyecto Cono Sur-FRAC, alude a lo que en Francia se llama Fondos Regionales de Arte Contemporáneo, que consisten en colecciones reunidas a nivel oficial en las distintas zonas del país, para divulgar los lenguajes actuales de la plástica y de paso convertirse en un eslabón de la descentralización cultural. En este caso, la muestra viajera consiste en obras pertenecientes a dos regiones francesas: Ile-de-France y Poitu-Charentes, agrupadas en lo que se denomina Proyecto Cono Sur para que ese acervo recorra Montevideo, Buenos Aires, Santiago y Lima. Hay que agradecer esa iniciativa itinerante, en una época como la actual donde el intercambio artístico con los grandes centros europeos es tan anémico en estas latitudes.
Los FRAC existen y se encuentran en proceso de formación y desarrollo desde hace dos décadas. A esta altura se han logrado patrimonios variados, en los que figuran nombres más o menos destacados del arte contemporáneo en la más amplia diversidad de vertientes expresivas, géneros, materiales y tendencias. Lo que acaba de aterrizar en Montevideo y podrá verse en el Museo Nacional desde mañana, comprende entre otras piezas algunos trabajos del célebre Joseph Beuys junto a Miquel Barceló, John Curry, Jacques Monory, Philippe Parreno, Alain Séchas, Bertrand Lavier, Brice Dellsperger, Franz West o Claude Léveque. En términos generales, la selección visitante se divide en dos vertientes, una de las cuales se vincula a la crítica social como centro de interés de cada obra y la otra comprende a "artistas que trabajan a partir de la ficción".
Pero eso no reduce la diversidad de técnicas y materiales que el observador podrá ver desde mañana en el conjunto expuesto, desde fotografías y videos hasta pintura, escultura, instalaciones y manejo de objetos. Resulta estimulante la posibilidad de tener al alcance de la mano esa selección, que de paso permite estimar el emprendimiento divulgador que se ha aplicado en Francia desde hace veinte años con este proyecto de los fondos regionales.
Los finalistas del Premio Cézanne
En 1982, la Embajada de Francia en el Uruguay tuvo la idea de lanzar un premio de artes plásticas que desde entonces se ha conocido como Premio Paul Cézanne y que ha estado destinado a artistas jóvenes, con el aliciente de permitir al ganador de cada año un viaje a Francia con estadía de tres meses, programa de intercambio y conocimiento del medio cultural y viáticos para ese desplazamiento. En una época de la cultura uruguaya en que escasean las posibilidades de ese intercambio con los mayores centros de irradiación artística, la posibilidad que abre el Premio Cézanne es doblemente estimable.
Desde mañana en el Museo Nacional de Artes Visuales del Parque Rodó, podrá verse la obra enviada por los ocho plásticos que resultaron finalistas (y triunfadores) en la edición 2004 de ese premio, a partir del tema propuesto que en este caso era La ciudad ideal. La lista de expositores comprende a la ganadora del primer premio, Mariana Duarte, y a quien logró el segundo premio —que es Patricia Llobet— junto a Jacqueline Lacasa, el equipo formado por Julia Castagno y Paula Delgado, Federico Arnaud, Alejandro Turell, Guillermo Sierra y Gabriel Lema. Según se ha señalado, el conjunto permite apreciar la enorme gama de posibilidades de lenguaje que el tema ha permitido desplegar a esos talentos juveniles.