CARLOS MONTAÑO
Trouville sacudió el ambiente de la Liga Uruguaya a cuatro meses del inicio de la edición 2005-2006 del certamen. El equipo de Pocitos salió airoso de la puja que hubo con otros importantes clubes de nuestro país para adquirir el pase de Marcel Bouzout. Cuando prácticamente se aseguraba la continuidad del deportista en Paysandú, surgieron dificultades en las negociaciones con el club sanducero.
No hubo acuerdo con el cuadro del litoral y los rojos, que hace dos temporadas mostraron firme interés en ser defendidos por el laureado basquetbolista (siete veces Campeón Federal y Bicampeón Sudamericano con la Selección Uruguaya) se darán el gusto de tenerlo como uno de los pilares de su columna vertebral.
Trouville conformó un plantel muy completo. Además de Bouzout, incorporó al alero Pablo Morales, campeón con Salto Uruguay, al centro Juliano Rivera y al experiente base Rodrigo Riera, Campeón Federal y de la Liga Uruguaya 2003 con Defensor Sporting.
El base Joaquín Izuibejeres y el escolta Sebastián Shaw completan la nómina de seis fichas mayores.
El plantel que será dirigido por Alejandro "Yayo" González tendrá también el valioso aporte de fichas Sub 23, en franco ascenso: el pívot Sebastián Izaguirre y los aleros Francisco Elicegui y Martín Aguilera.
TORO ROJO. Marcel Bouzout firmó contrato con Trouville anoche en la sede de los rojos No hizo pronósticos ni promesas: "Voy a entregarme en cuerpo y alma como lo hice en todos los equipos que actué. La cautela es una de las características de mi personalidad. Por eso no quiero aventurarme. Conozco a varios de los jugadores que serán mis compañeros. Se formó un buen grupo, pero habrá que trabajar para colmar las expectativas de los hinchas y de los dirigentes".
Sobre el entorno de Trouville dijo que: "No conozco la interna. Me han dicho que es un cuadro muy familiar. De a poco voy a ir conociendo a la gente. En ninguna parte tuve problemas. Con los que hay buena onda, bárbaro. Apenas percibo que con alguien la relación no cierra, no le doy bolilla y punto. El ambiente en un club es muy grande y lo más trascendente en un plantel es ser fuertes en todos los aspectos".
Por tradición, a los seguidores de Trouville, aparte de la técnica, les agrada que se jueguen la ropa por la camiseta. Al "lungo" le preguntamos: ¿Se transformará en el "Toro Rojo"?: "Ojalá rinda como siempre. Aspiro hacerlo y además de toro como usted dice, aspiro a ser un diablo rojo", respondió sonriente y en tono jocoso el grandote de 2.05 metros de estatura.
Fue lindo volver al pago, pero el rebotero dijo que no tenía inconvenientes para seguir jugando en el interior: "Uno es profesional. A esta altura parece una frase hecha, pero es la realidad. No extrañaba Montevideo. No tenía preferencias. Opté por la propuesta económica más conveniente, como lo hago siempre, confiando plenamente en las negociaciones que Daniel Morales, mi representante, hacía con los dirigentes. No estuve en las conversaciones, pero sé que hubo pugna por mi pase".
La experiencia en Paysandú fue muy rica para él: "Dejé a Paysandú con la satisfacción de haber estado en un lugar espléndido. Ahora no es el momento de decir si me hubiese gustado quedarme. Mi presente es otro, aunque reconozco que será difícil olvidar todo lo que viví en dos temporadas. El apoyo que me dio la gente fue impresionante. Aún en circunstancias adversas, me hicieron sentir bien. Creo que les respondí. Al menos, dejé todo, como reitero, lo voy a hacer en Trouville".
MAS MARCA. Queda la sensación que los equipos del interior se están debilitando. Al respecto, Bouzout sostuvo que: "Tanto de Paysandú como de Salto se han ido varios jugadores. Obviamente que al perder esas fichas que ocupaban puesto de titulares y eran considerados básicos, los clubes se resienten. Pero de aquí al inicio de la Liga Uruguaya, todavía pueden reforzarse e incluso seleccionar a dos extranjeros".
En Montevideo unos cuantos equipos se revitalizaron y volverá a ser un torneo atractivo.
Sobre el nivel de la competencia interna, la flamante adquisición de los rojos dijo que: "Considero que es similar al de años anteriores. Estimo que no es ni mejor ni peor. En los años noventa se jugaba de otra manera. De repente la acción era más vistosa. Había más libertad para jugar. En los últimos años se complicaron los sistemas ofensivos. Se marca muchísimo más. Cada vez cuesta más cuidar la pelota. Tampoco debe perderse de vista que los mejores jugadores están repartidos en más clubes y de hecho se emparejó el potencial entre los equipos. Por eso los torneos son más atractivos, con mayor gracia".