El Partido Laborista ganó su tercera elección nacional consecutiva, repitiendo el récord logrado por la Sra. Thatcher. A pesar de ello, muchos consideran el resultado como una derrota que marcaría el principio del ocaso político del primer ministro Anthony Blair.
El Reino Unido no tiene una constitución escrita, aunque su instrumento fundamental es, nada menos, que la Carta Magna arrancada al rey Juan sin Tierra por los barones y la iglesia en 1215. El Jefe del Estado es un monarca hereditario que reina pero que no gobierna. El gobierno reside en el Gabinete y el Parlamento. Este último dividido en dos Cámaras, la de los Lores y la de los Comunes. A pesar de las críticas que suelen recibir, en los últimos tiempos han sido los lores quienes han defendido los derechos del ciudadano frente a algunas propuestas del gobierno presentadas en los Comunes.
El país está dividido en 645 circuitos electorales. Los vecinos de cada uno de ellos votan por un Miembro del Parlamento que los representará en la Cámara de los Comunes. No existe representación proporcional. En las últimas elecciones, el Partido Laborista recibió el 35.2% de los sufragios y conquistó el 55% de las bancas. El Partido Conservador, por su parte, obtuvo el 32,3 % de los votos y el 31% de las bancas. Finalmente, el Partido Liberal-Demócrata que consiguió el 22% de los votos, obtuvo el 10% de las bancas. Este sistema electoral puede ser criticado, pero asegura un vínculo directo entre la ciudadanía y su representante en la Cámara de los Comunes.
Otra característica del sistema es que los miembros del gobierno, desde el Primer Ministro, los Secretarios de Estado y los Subsecretarios políticos, son todos miembros de la Cámara de los Comunes. Y, por lo tanto, deben pasar por la prueba de las elecciones nacionales o parciales para mantenerse en su cargo.
¿Qué sucedió? el Partido Laborista obtuvo más votos que El Partido Conservador, pero perdió 46 bancas (38 pasaron a los conservadores). Este resultado es interpretado generalmente como un voto castigo a Blair, especialmente por su decisión de embarcarse en la campaña de Irak. Ya ha comenzado a tomar forma una contienda por el liderazgo del Laborismo. El principal competidor es Gordon Broqn, el actual Chancellor of the Exchequer (el nombre medieval del cargo del ministro de Economía).