Cuáles son las raíces del diferendo que sostienen Argentina y Brasil?
—El conflicto tiene dos costados: uno comercial y otro político. A nivel comercial el problema estriba en que estas economías tienen una estructura parecida, agroexportadora, y muchas veces coinciden entre sí. Y eso lleva a un juego de competencia a nivel interno y externo en términos de exportación, comercio y producción. A nivel político, históricamente Argentina y Brasil han tenido una relación de dos caras: por un lado de competencia bilateral y por el liderazgo en la región. Y al mismo tiempo, con relaciones de cooperación hacia el exterior, buscando afirmarse políticamente, superar la vulnerabilidad económica de la región y poder tener más visibilidad externa. Ese doble juego entre intereses nacionales y alianzas estratégicas sucedió siempre y sucede ahora, y es el origen de esta situación actual de tensión y ambivalencia.
—¿Cómo aparece esta situación en el Mercosur?
—Hay varios desafíos. Entre ellos, que el Mercosur aún es una unión aduanera incompleta, por tanto hay excepciones que se siguen discutiendo. Y está la debilidad del Mercosur en arbitrajes cuando hay problemas comerciales o disensos.
—¿Qué otros elementos inciden en la situación?
—Brasil y Argentina tienen en común una política interna conflictiva e inestable, y apuestan muchas veces a tener mayores réditos en la política externa. Esto hace que a veces se exacerben las diferencias, para revalorizar los logros externos. Dos ejemplos: Lula como portavoz del subdesarrollo se contrapone a una política nacional que no ha tenido grandes logros en el terreno del desarrollo social. Y Kirchner que se planta como un negociador duro con el FMI, tiene que lidiar con un montón de cosas que le impiden avanzar políticamente.
(*) Profesor de las facultades de Ciencias Sociales y de Ciencias Económicas