Alerta rojo provocó la evacuación de la Casa Blanca y el Capitolio

| Una avioneta violó el espacio aéreo restringido y se puso en marcha el procedimiento antiterrorista; falsa alarma

Daniel Herrera Lussich | Corresponsal permanente

Cuando miles de personas, gobernantes, altos funcionarios y miembros de la seguridad, más los casuales visitantes, escucharon como un eco que se trasmitía de ambiente en ambiente, las palabras: ¡Alerta Rojo!, ¡Alerta Rojo!, que llegaba a todos, sin saber quién las había pronunciado primero y de dónde llegaban, iniciaron la evacuación, practicada cientos de veces, en perfecto orden, sin ataques de nervios ni demostraciones fuera de lugar, en algo más de 7 minutos.

La Casa Blanca, el Capitolio , la Suprema Corte de Justicia y las más importantes dependencias del Estado, quedaron desiertas.

Una avioneta Cessna, que volaba a una velocidad de 130 kilómetros por hora, había violado asombrosamente el espacio restringido de máxima seguridad, estaba a sólo tres millas ( a un minuto y medio) del "Mall", el largo parque, rodeado de magníficos museos, que va desde el Capitolio, el monumento a Lincoln, hasta la residencia presidencial, cuando la Administración Federal de Aviación dio el alerta.

La movilización fue inmediata. En la Casa Blanca no se encontraba el presidente George W. Bush (estaba haciendo ejercicios en Maryland), en cambio en uno de los despachos estaba el vice Dick Cheney; se le vio salir diez minutos después del aviso, ocupando el segundo lugar en una caravana de seis vehículos.

También estaban en el edificio presidencial sobre la avenida Pennsylvania, la primera dama, Laura Bush, justamente recibiendo a una anterior primera dama, Nancy Reagan. Ambas fueron trasladadas fuera de la residencia en pocos minutos.

¿Qué ocurría en tanto en la plaza y calle peatonal frente a la Casa Blanca, ocupada regularmente por centenares de personas?

Un equipo de 15 a 20 guardias con calma se dirigieron hacia la gente, entre la que había varios grupos de niños escolares, turistas y también los fotógrafos callejeros que toman la clásica panorámica junto a una figura de cartón, tamaño natural de Bill Clinton o George Bush. En segundos el lugar estaba vacío, no caminaba nadie por los alrededores.

Sólo un enjambre de periodistas, que vivieron el episodio desde las proximidades de sus oficinas en el National Press Building, coincidían sobre la perfección del "operativo de evacuación de la Casa Blanca".

La avioneta, piloteada por un instructor de vuelo acompañado por un cliente, que alega que no le funcionaba la radio y no se percató de que violaba el espacio aéreo, fue obligada a descender en el Aeropuerto de Frederick, Maryland, a 75 kilómetros del centro de Washington, por dos Jets F16 y un helicóptero de la US AIR Force. Los tripulantes fueron arrestados pero liberados a las pocas horas, cuando se comprobó que todo se debió a un error en su plan de vuelo.

Aunque se descartó cualquier intención terrorista en el suceso, en ambientes legislativos y en los círculos periodísticos no se encontraba mayor explicación de cómo se habían burlado los controles. El aparato ingresó a la zona de restricción que va de 15 a 75 millas y recién a tres millas de la residencia de Bush y del Congreso se percataron y tomaron las medidas para obligarlo a descender en una pista cercana.

A los 15 minutos del desalojo, nuevamente el vicepresidente Cheney y las dos primeras damas, Bush y Reagan, estaban en la Casa Blanca al igual que legisladores en el Congreso.

"Fue un buen test, todo funcionó a la perfección", explicó un agente del Servicio Secreto a la corresponsal de la CNN.

Antecedente:

El 27 de abril, Bush se refugió en su bunker subterráneo debido a otra falsa alarma de un avión en el espacio aéreo prohibido.

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