LONDRES |AFP, THE ECONOMIST, THE NEW YORK TIMES
Salvo un vuelco inesperado en la decisión de los britanicos, el primer ministro Tony Blair entrará seguramente en la historia mañana como el primer laborista electo para tres mandatos consecutivos, y pese al desgaste provocado en su imagen por la guerra de Irak.
Con esa victoria electoral, vaticinada por todos los sondeos, el líder laborista igualará el récord de la primera ministra conservadora Margaret Thatcher, que gobernó el país durante tres mandatos consecutivos entre 1979 y 1990.
Blair, que el viernes cumplirá 52 años, llegó al poder hace ocho años, cuando tenía 43, en medio de un clima de optimismo, teñido de utopía, sobre su Nuevo Laborismo.
Ocho años después, el primer ministro británico más joven desde 1812 muestra en su rostro el desgaste registrado por ocho años en el poder, en los que su popularidad ha caído drásticamente. Por ejemplo, una amplia mayoría de británicos (62%) cree que mintió para justificar la impopular invasión de Irak, en marzo del 2003, junto con Estados Unidos, según revelan sondeos.
OPOSITORES. Pero si bien las encuestas muestran que la imagen del primer ministro británico Tony Blair está relativamente devaluada, el destino le ha repartido cartas de la suerte.
"Un hombre no puede ser demasiado cuidadoso al elegir a sus enemigos", escribió alguna vez Oscar Wilde. Y aun cuando Blair no escogió a sus oponentes —fueron elegidos, claro está, por sus respectivos partidos—, él mismo no lo habría podido hacer mejor.
Al líder del Partido Conservador Michael Howard le pesa su pasado. Cuando era ministro del gabinete con Margaret Thatcher hace 17 años, ayudó a introducir un impuesto tan impopular que provocó disturbios que finalmente hicieron que se eliminara.
Y Charles Kennedy, el líder de los demócratas liberales, el tercer partido más grande de Gran Bretaña, padece de la percepción de que su partido no puede ganar, así es que un voto para él, es un voto desperdiciado.
El líder conservador "está manchado por su asociación con el gobierno conservador de John Major, cuando había tasas de interés muy altas, la economía andaba muy mal, y el público británico se sentía muy herido por eso", comenta David Charter, principal corresponsal político del Times of London. "Y le ha sido muy difícil tomar distancia respecto de su imagen anterior".
Y, aun cuando se dice que Howard es un hombre encantador en persona, tiende a parecer adulador y desagradable en la televisión. En tanto el porcentaje de británicos que confía en que Blair diga la verdad ha caído al 32%, sólo el 28% confía en Howard.
La meta principal del Partido Conservador está claramente a futuro. Howard ha tratado de aparecer con una imagen joven, además de que su equipo de colaboradores se conforma ahora de hombres y mujeres de menor edad.
Si los conservadores cierran significativamente la distancia que los ha separado de los laboristas durante los últimos años, sus posibilidades de éxito para las siguientes elecciones serán importantes.
Nadie dice que haya algo de oscuridad tenebrosa en Charles Kennedy, de 45 años, un escocés parlanchín que dirige a los demócratas liberales. Asumió muy pronto y en forma consistente una posición en contra de la invasión de Irak, poniéndose en sintonía con la mayoría de los británicos. Y 47% del electorado confía en él.
Así es que, ¿por qué su partido está estancado en el tercer lugar en las encuestas?
"Porque ellos no van a formar un gobierno", explica Bob Worcester, uno de los encuestadores más importantes de Gran Bretaña. "Es el viejo argumento del voto desperdiciado".
La prensa se la juega
LONDRES
Tres diarios británicos de todo el abanico político —The Times (conservador), The Guardian (izquierda) y el diario de negocios Financial Times— apoyaron ayer, con diversos reparos, al Partido Laborista, de cara a las elecciones.
"El Partido Laborista de Tony Blair ha demostrado su competencia económica, por encima de cualquier duda", en sus dos mandatos, afirma el Financial Times en un editorial en el que explica su apoyo al laborismo.
El conservador The Times, propiedad del magnate de prensa Rupert Murdoch, se inclinó también por los laboristas, escribiendo en un editorial que lo mejor para Gran Bretaña sería una mayoría laborista más reducida, pero viable y una renovada y mayor oposición conservadora.
Por su parte, el diario de izquierda The Guardian escribió en un editorial que la decisión de por quién votar este jueves es particulamente difícil, debido a la guerra en Irak, pero insistió en que la consulta no constituye un referendo sobre esa decisión de embarcarse en la guerra. AFP
Candidatos en pugna
TONY BLAIR
Anthony Charles Lynton Blair es el premier laborista de más largo servicio en Gran Bretaña y el líder más joven de ese partido en sus 100 años de historia. El premier británico, que cumplirá 52 años el viernes, nació en Escocia y estudió leyes en Oxford. Casado con una reconocida abogada con quien tiene cuatro hijos, dirige desde 1994 el Partido Laborista, al que llevó al poder en 1997.
Su popularidad ha descendido a menos del 30%, cuando llegó a estar en niveles del 70%. Sin embargo, más de la mitad de la población británica ve en Blair a un político carismático.
MICHAEL HOWARD
Abogado de 62 años, nació en Gales del Sur, hijo de un judío rumano que en 1939 buscó asilo en Gran Bretaña para escapar de los nazis. Está casado con Sandra Paul, una supermodelo de los años 60, y fue elegido al Parlamento en 1983. Llega a las elecciones con la imagen de político duro, poco carismático y colaborador de los ex primeros ministros Margaret Thatcher y John Major, pero ha tratado de reposicionar a su partido como una opción política moderna, social y comprensiva. Howard ha centrado su campaña electoral en el tema de la inmigración y la lucha contra el crimen.
CHARLES KENNEDY
El líder del partido Liberal Demócrata es un escocés de 45 años nacido en una familia de agricultores, casado y padre de un bebé recién nacido. Se muestra jovial, tímido, discreto y suele hacer gala de buen humor. Es también un gran fumador y gusta de la bebida. Ingresó en la Cámara de los Comunes en 1983, a los 23 años, como el miembro más joven del Parlamento. El programa que propone es abiertamente pro europeo y busca más recursos para la educación, entre otras medidas. Se opuso a la guerra de Irak desde un principio, lo que le puede valer votos de laboristas desilusionados.