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SE ESTRENA MAÑANA EN MONTEVIDEO "LAS TRILLIZAS DE BELLEVILLE", ELOGIADO FILM ANIMADO FRANCO/ CANADIENSE
Búsqueda en la Megalópolis futura
Una abuela, su fiel perro y el extraño grupo musical lanzados a una peligrosa misión de rescate

GUILLERMO ZAPIOLA

Hay un equívoco inicial a resolver a propósito de Las trillizas de Belleville, película francesa de animación dirigida por Sylvain Chomet que se estrena mañana en Cinemateca 18, en el marco del proyecto Viva la Diferencia. No se trata, o no en primer lugar, de un film para niños: la errónea ecuación animación=infancia, que debe ser achacada fundamentalmente a Walt Disney, debería ser desterrada definitivamente del universo cinematográfico, aunque la industria insista. Incluso una película como Las aventuras de Chihiro, el espléndido film japonés de Hiyao Miyazaki, no era en principio un film dirigido al público infantil, aunque los niños pudieran apreciarlo. El dato se acentúa más cabalmente con estas Trillizas concebidas, fundamentalmente, para público adulto. Aunque nunca se sabe: a lo largo de los siglos, la mejor literatura narrativa (desde Los viajes de Gulliver hasta el Robinson Crusoe, los relatos de Lewis Carroll, Mark Twain o Jack London y las tres cuartas partes de Stevenson) se ha visto reducida a las colecciones "juveniles", convirtiendo en una actividad casi vergonzante (aunque imprescindible para el lector informado) el acceso público a la colección Robin Hood, sin ir más lejos. Quizás en algún futuro no muy lejano, Chihiro y estas Trillizas figuren en las colecciones infantiles o adolescentes, y los adultos deberán acceder a las mismas de modo sigiloso para que los "cultos" no se burlen de ellos.

FILM. Se ha señalado que esta animación francesa se caracteriza por su bizarro humor y su minuciosa atención a los elementos visuales y auditivos de la composición. Ambientada en un universo postbélico habitado por extravagantes personajes, la película, se ha escrito. "ejerce un irresistible impacto sobre los sentidos". La historia se centra en una anciana, Madame Souza, quien vive con su melancólico nieto Champion en una colina en las afueras de París, y un día le regala un triciclo. Años más tarde, la ciudad ha crecido hasta casi ahogarlos, y el triciclo ha sido reemplazado por una bicicleta de dos ruedas. Durante la celebración del Tour de France, el nieto es secuestrado por siniestros "hombres de negro" que pretenden explotar las habilidades de la muchacha en provecho propio, y la abuela, con su fiel perro Bruno y un extraño grupo musical (las Trillizas del título, cuya fama data de los tiempos de Josephine Baker), se lanza a una misión de rescate hasta una suerte de Nueva York caricatural, futurista y gálica.

Se han detectado influencias del humor y del estilo de Jacques Tati (Las vacaciones del señor Hulot, Mi tío) en el manejo de los tiempos, los ritmos y los contrastes de imagen y sonido proporcionados por el director Chomet (autor de varios cortos, debutante en largo) en su película. Pasan cosas raras con los músculos del héroe, los rascacielos de Belleville adquieren un aspecto incongruente y amenazador, sus habitantes tienen apariencias casi monstruosas. Prácticamente no hay diálogo en el film, y el trabajo sobre la banda sonora consiste en un creativo empleo de la música, que proviene a menudo de los propios objetos mostrados, y convierte sus meros movimientos en "actuación". Se ha dicho también que el acompañamiento jazzístico, que a menudo remite a las composiciones del legendario Django Reinhardt, inyecta variablemente al asunto suspenso o comedia.

Una nota de presentación del film en el festival de Toronto señala que "el clima postbélico es evocado por una cálida paleta de antiguos marrones y beiges, que recuerda en tono y textura a Delicatessen de Jeunet y Caro, un dato al que se añaden numerosas referencias a la cultura popular. Poblada de personajes variablemente divertidos, sorprendentes o conmovedores, la película se las arregla para crear un mundo cautivante por sí mismo".

REACCIONES. El señor Hulot se encuentra con Tim Burton, o el Marqués de Sade con Lance Armstrong (ciclista famoso, como se sabe). Ambas definiciones son manejadas con respecto a Las trillizas de Belleville por el crítico norteamericano Roger Ebert, del Chicago Sun-Times, quien emplea una extensa y encadenada adjetivación en inglés ("creepy, eccentric, eerie, flaky, freaky, funky, grotesque, inescrutable, kinky, kooky, magical, oddball, spooky, uncanny, uncouth and unnearthy"), entendiendo que el simple equivalente de "extraño" en el que había pensado al principio ("weird") no le hacía justicia al film. Un estreno a tener en cuenta.

La trayectoria de un director

Sylvain Chomet nació en 1963 en Maisons-Lafitte, Francia, se licenció en Artes y recibió un diploma del presigioso Estudio del Cómic de Angulema. En 1986 publicó su primera novela gráfica, Secrets of the Dragonfly (Futurópolis), y luego dibujó con Nicolas de Crécy la adaptación al cómic de una novela de Victor Hugo. Posteriormente se instaló en Londres en el estudio de animación Richard Purdum, y a partir de 1988 comenzó a realizar trabajos como realizador de comerciales ‘free lance’.

En 1991, Chomet trabajó en su primer film animado de ficción, el corto La vielle dame et les pigeons, cuyos fondos fueron también dibujados por Nicolas de Crécy, y que ganó varios premios, entre ellos el Cartoon d’Or, el Grand Prize de Annecy, un Bafta y los premios del jurado y del público del festival Premiers Plans de Anger. En 1992 libretó la primera entrega del comic de ciencia ficción The Bridge in Mud, que ha conocido ya cuatro episodios. Un año después escribió también el libreto de Léon-la-Canne, un cómic más tarde serializado y también dibujado por de Crécy. La versión en libro de este último trabajo fue publicada en 1995 por la editorial Casterman, y ganó en enero de 1996 el premio René Goscinny. En 1997 publicó, también con De Crécy, Ugly, poor and sick, premiada en el festival del cómic de Angulema de ese mismo año.

Desde 1993, Chomet reside fundamentalmente en Canadá, país coproductor de Las trillizas de Belleville, que constituye su primera incursión en el largometraje.

Premios yopiniones

Selección oficial francesa en el Festival de Cannes, candidata al Oscar como mejor animación en la penúltima entrega de los premios de la Academia, reciente ganadora de varios premios Genius (el equivalente del César o el Oscar canadiense), Las trillizas de Belleville ha llamado también la atención de la crítica exigente. En el diario La Nación, el crítico argentino Diego Batlle habla de "un verdadero banquete cinéfilo, lleno de logrados guiños, referencias y homenajes al cine mudo y al jazz, al cine ‘noir’ y a los musicales, a los grandes maestros del surrealismo, a artistas como Josephine Baker o Django Reinhardt, a la animación de genios como Tex Avery y Max Fleischer, al humor físico de Buster Keaton o Charles Chaplin, y muy especialmente a ese modélico cómico francés que fue Jacques Tati".

Batlle añade que "la audacia y la exuberante creatividad visual no exenta de lirismo de Chomet y el notable sostén musical compuesto por Benoit Charest convierten a Las trillizas de Belleville en uno de esos espectáculo que los amantes de la animación (y del buen cine) sabrán apreciar y disfrutar en toda su dimensión".

Por su parte, Roger Ebert afirma que "el estilo de dibujo de la película es amenazador de una forma cómica". Y agrega: "La energía de la historia es inexorable. Hay un concierto que involucra ruedas de bicicleta musicales. Luis Buñuel escribió que cuando él y Salvador Dalí fueron al estreno de Un perro andaluz llevaron piedras en los bolsillos para arrojárselas al público en caso de ser atacados. ¿Cómo podría describir a Las trillizas de Belleville de otra manera que sugiriendo que Buñuel hubiera querido apedrearla?". Sin embargo no hay que entender esta última expresión de Ebert como denegatoria del film. Antes había dicho: "Muchas películas animadas exhiben un casi grotesco deseo de ser amadas. A esta parece no importarle. Crea un mundo autosuficiente, cruel, corrupto y fútil, pero no se lo toma en serio y no trata de atacarlo o mejorarlo. Simplemente quiere sumergirnos en su oscura visión cómica". A su juicio, lo logra plenamente.


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UNIVERSO. En un mundo futuro pero no tanto, poblado de seres excéntricos y a veces monstruosos, el joven y melancólico protagonista se convierte en un campeón del pedal.