LEONEL GARCIA
Descalzo y con la bicicleta al costado. Así subió ayer a la mañana Aníbal Rodríguez (43) los mil serpenteantes metros del camino al Santuario del Cerro Verdún. Junto a dos compañeros llegó pedaleando desde Tala, Canelones, hasta Minas para cumplirle a la Virgen una promesa.
Son cientos los orígenes y decenas los medios de llegada al pie del cerro de 378 metros de altura. Pero el objetivo es siempre el mismo: reafirmar su fe cristiana agradeciendo los favores recibidos, pidiendo ayuda en diversas cuestiones, o ambas cosas.
El turismo religioso tiene desde el sábado pasado y hasta mañana su temporada alta en Minas. Tanto el director de Turismo de la Intendencia Municipal de Lavalleja (IML), Ademar Rubí, como el obispo diocesano Fernando Barboza calculan en 40.000 los fieles que intentarán trepar la cumbre del cerro en estos cuatro días.
El asueto de la víspera no tuvo impacto entre los fieles. La multitud que se congregó ayer en la falda del Verdún fue mucho menor a la que suele asistir todos los 19 de abril e incluso la del domingo 17. Para hoy se espera la mayor afluencia de devotos de este fin de semana largo cuando se realicen las celebraciones oficiales.
CONCLAVE. A las 11 de la mañana comenzó la primera de las misas ayer en el Verdún. Media hora antes (hora uruguaya) había dado comienzo el Cónclave en el Vaticano. Este hecho no pasó desapercibido para el sacerdote que presidió la eucaristía. "Recemos para que pronto se conozca quién El ha escogido para dirigir la Iglesia", dijo en la capilla al pie del cerro.
Un grupo de 90 personas llevaba distintivos amarillos y blancos, y portaba una bandera del Vaticano. Pertenecían a la Parroquia de Fátima en Rocha. "Esta es la primera vez que vamos a subir a la cumbre como comunidad. Los colores que traemos representan la espera del nuevo pastor", señaló Elena de León, una de las peregrinas. Cada uno de ellos llevaba un pedazo de madera, que cumplía la doble función de "símbolo del bastón del pastor" y ayuda para subir a la cima.
Maderas similares eran vendidas "a voluntad" al principio del sendero. Esto refleja otra característica de la celebración: junto al peregrinaje místico se levanta una feria con más de 200 puestos donde se vende de todo. Ramas, figuras de la Virgen y símbolos religiosos son omnipresentes. Pero también abundan los vaqueros, lentes de sol, camisetas de fútbol, juguetes y discos compactos. Tanto es así que en algunos puntos "choca" la música cristiana emitida por los autoparlantes con la cumbia de los stands. Todos los vendedores coinciden en que las ventas han sido magras.
SUBIDA. Salvo el fervor religioso, nada homogeiniza a los peregrinos. Los hay de todas las edades, clases sociales y procedencias. El recorrido a la cima insume una media hora. Quien lo haga descalzo deberá soportar además del empinado trayecto, piedras de todos los tamaños y filos.
Magela (71) y Elisa (79) no dudan en llegar a la cumbre. Ambas llegaron desde Montevideo en una excursión de su clase de gimnasia para la tercera edad. Si de ejercicio se trata, eligieron uno de los difíciles. La primera de ellas separa las cosas: "esto es una cuestión de fe, no de entrenamiento. Vengo a cumplirle a la Virgen, este año mi hija sufrió una fractura y se recuperó totalmente".
La gran mayoría llega a la cumbre, pero la triunfante frase "fue fácil" no corona ninguna travesía. De la dificultad del periplo dan fe las veinte atenciones diarias que debieron hacer los 19 voluntarios de Cruz Roja —en colaboración con servicios de emergencia locales— por mareos, caídas de presión o directamente, raspones.
Datos
El 19 de abril de 1901 se realizó la primera peregrinación a la cumbre del cerro Verdún a cargo del arzobispo Mariano Soler. Según los distintos testimonios, en esa ocasión se reunieron entre tres y cuatro mil fieles.
En la cima, luego de mil metros de camino rocoso y zigzaguante, se encuentra el Monumento a la Virgen construido por el arquitecto Cayetano Bringas. Tiene 45 metros de altura.
El cerro tiene 378 metros de altura. Si el trayecto pedregoso se corriera en línea recta, sólo sería de 325.9 metros.
Hay más de 200 puestos de venta instalados al pie del cerro, 19 voluntarios de Cruz Roja y 40 efectivos policiales de la Jefatura de Lavalleja en el predio del Verdún.
Para hoy están programadas tres misas: a las 10.00 (oficiada por el obispo de Minas en la falda), a las 12.00 (en la cumbre) y a las 16.00 (en la falda). Al pie del cerro comenzará el Via Crucis a las 10.00. El Rosario se rezará a las 9.30 y 15.30 en la Gruta de la falda. Quienes deseen confesarse podrán hacerlo desde las 9.00.
Por el tren
Luego de más de tres horas de viaje, arribó ayer a las 11.40 el tren dispuesto por AFE para la llegada de fieles. Esto supuso el momento de mayor concentración de peregrinos de toda la víspera. Fueron 1.500 personas que literalmente abarrotaron los 14 vagones disponibles, según fuentes del ente en Minas. Todos los pasajeros que optaron por este medio de transporte bajaron con una esquela que rezaba "Salvemos el ferrocarril".
Los devotos prefieren el 19 de abril
Las celebraciones en el Santuario del Verdún insumieron tres días el año pasado y congregaron 60 mil fieles. Participaron el nuncio apostólico Janusz Bolonek y el arzobispo de Montevideo Nicolás Cotugno. En esta oportunidad de cuatro jornadas de peregrinación, se esperan 40 mil personas y no está prevista la presencia de ninguna de las autoridades eclesiásticas anteriores. El cambio del feriado a la víspera tampoco arrojó una multitud.
El obispo de la Diócesis de Minas, Fernando Barboza, dijo a El País que "el año pasado la peregrinación formó parte del Año Mariano y contó con la participación de las parroquias de Montevideo. Esta vez, la llegada de fieles se basó sólo en las voluntades particulares de los devotos".
Aún así, de acuerdo con el director de Turismo de la comuna de Lavalleja, Ademar Rubí, la hotelería minuana tiene un "lleno total" y los locales gastronómicos trabajan "al máximo".
Barboza afirmó que la mayor afluencia de peregrinos se producirá hoy, día hábil. "Por experiencia sabemos que las festividades religiosas no deben ser cambiadas, porque es el propio pueblo cristiano el que no acepta las modificaciones".