LONDRES
Los superticios pueden llegar a creer que se trata de una boda maldita. A los problemas que han debido sortear el príncipe Carlos de Inglaterra y Camilla Parker Bowles, se suma la imposibilidad de tener la tradicional luna de miel y, para desvelo de los modistas, es muy probable que mañana llueva sobre el castillo de Windsor.
Carlos y Camilla planeaban pasar varios días de luna de miel en el castillo de Birkhall, en el norte de Escocia y uno de los preferidos por Parker Bowles, pero debieron cambiar de planes ya que el heredero a la corona británica podría representar a su madre, la reina Isabel II, en los funerales del príncipe Rainiero II de Mónaco.
Las estrictas reglas del protocolo real indican que un miembro de la Casa Windsor debe asistir al entierro de otro soberano europeo, y debido a que la monarca británica no asiste a este tipo de compromisos desde hace 10 años, esa responsabilidad recae normalmente en el príncipe Carlos.
La boda "maldita", como ya la llama la prensa por la seguidilla de traspiés y escándalos que ha sufrido desde que fuera anunciada el pasado 10 de febrero, podría además celebrarse "bajo intensa nieve".
Según los últimos pronósticos del servicio meteorológico, en un inusitado cambio climático para esta época y en pleno comienzo de la primavera, este fin de semana el sur de Inglaterra podría ver una intensa caída de nieve y temperaturas polares.
FALLO. Además y para colmo, el Scotland Yard lanzó una nueva investigación sobre la seguridad de la Realeza, luego que un periodista del tabloide The Sun lograra entrar con una bomba falsa al castillo de Windsor, dos días antes de la boda real y cuatro días después que dos turistas lograran saltar una valla de seguridad y accedieran sin permiso a las habitaciones de la monarca en el castillo de Windsor.
Uno de los reporteros encubiertos logró ingresar con una camioneta y sin ningún permiso de autorización dentro de las murallas del medieval edificio con paquete dondee se leía "bomba", y aparcó cerca de la capilla de St. George’s, donde Carlos y Camilla serán bendecidos por el Arzobispo de Canterbury.
El cronista del Sun logró traspasar el costoso operativo de seguridad real, valuado en unos US$ 10 millones, y acceder a pocos metros de las habitaciones donde reside la soberana.
El periodista y un fotógrafo transportaban una caja en la que claramente se leía "bomba", y lograron ingresar al castillo con una nota falsa de entrega de productos, sin ser registrados por la Policía.
Además, la Policía Metropolitana sugirió que Isabel II se haga cargo de los gastos extras que demanda el operativo de seguridad por la boda real, luego de haber sido pospuesta por 24 horas para que el príncipe de Gales pueda asistir hoy las exequias del papa Juan Pablo II.
Se estima que el retraso del enlace costará en materia de seguridad al menos unos U$S 2 millones. ANSA