ROCES. El funeral por el Papa reúne hoy en Roma a enemigos irreconciliables como el presidente de Estados Unidos y los de Siria e Irán, pero la diplomacia vaticana vela para que el encuentro sea tranquilo. Estarán en sitios bien distantes, entre los doscientos dignatarios de todo el mundo que rendirán el último tributo a Juan Pablo II, en la plaza de San Pedro.
PRECAUCION. El trabajo fundamental de los diplomáticos de la Santa Sede era no cometer errores en la asignación de los sitios destinadas a las distintas delegaciones, a la derecha del altar.
PROHIBIDO. Otro invitado problemático, el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, aterrizó sin problemas, pese a tener vetada la entrada en la Unión Europea desde 2002 cuando no permitió la entrada a su país de observadores europeos.
ENOJO. China reaccionó con encono cntra El Vaticano y se rehusó a enviar una delegación. Uno de los motivos del enojo es que la Santa Sede reconoce a la isla de Taiwan, de donde llegó el jueves el presidente Chen Shui-biam, para ocupar un sitio ante el sagrado de la basílica de San Pedro, junto a los restantes mandatarios.
REAL. Los Reyes de España ocuparán un sitio junto a otros representantes de media docena de casas reinantes, entre ellos el príncipe Carlos de Inglaterra, que hoy debiera haber ido a su propia boda, el rey Abdala de Jordania, y los soberanos de Bélgica.