Las excavaciones para comprobar si existieron enterramientos, motivaron enfrentamientos entre los científicos de la Universidad de la República por los diferentes enfoques con los que pretenden llevar adelante los trabajos en los establecimietos militares.
Según pudo saber El País se generaron inconvenientes en torno a quién dirigiría la investigación. Si bien siempre se pensó que la tarea sería supervisada por el ingeniero agrónomo Daniel Panario, grado 5 en geomorfología en la Facultad de Ciencias, surgieron otras voces de parte de los antropólogos.
Las fuentes consultadas señalaron que se trata de un problema entre facultades, ya que de un lado están los antropólogos, de la Facultad de Humanidades y de otro, los científicos de la de Ciencias.
El senador Eleuterio Fernández Huidobro se refirió al asunto el domingo en el programa Código País de Canal 12, y dijo que uno de los problemas que tenía esta tarea es que se habían advertido discrepancias entre los científicos uruguayos.
Aunque la semana pasada el Poder Ejecutivo anunció —luego de establecer el primer contacto entre los antropólogos argentinos y los uruguayos— que esta semana ingresarían en el Batallón 13, el inicio de las tareas se retrasó.
Fuentes de Presidencia señalaron que aún no se sabe qué día se ingresará. Agregaron que estuvieron a punto de ingresar la semana pasada, pero que a último momento se decidió dejar sin efecto la medida.
EXCAVAR O NO. Ambos grupos tienen posturas diferentes sobre por dónde iniciar los trabajos. Los antropólogos propusieron directamente empezar con las excavaciones, mientras que los científicos se proponen empezar con el trabajo de campo. Esa tarea empezará con una inspección ocular en el terreno, para hacer el reconocimiento del suelo, la determinación de los lugares a analizar, y el análisis mediante georadares y equipos de receptividad eléctrica.
Los científicos consideran que si se comienza directamente con las excavaciones se podría arruinar el trabajo posterior.
El equipo de Ciencias está integrado por el catedrático Panario y Ofelia Gutiérrez —grado 2—, en tanto el equipo de Humanidades lo conforman Elizabeth Onega —también grado 2— y José María López, junto a Alvaro Rico y Carlos Demassi.
Los arqueólogos argentinos Luis Fonderbrider y Carlos Somigliana, que estuvieron en Montevideo la semana pasada, también están de acuerdo en empezar por el trabajo de campo antes de excavar. Fondebrider explicó que las excavaciones serían la última etapa de la investigación.
"Hay una serie de tareas previas que tienen que ver con el análisis de los terrenos. Lo que estamos haciendo es comenzar a conversar en nuestro grado de colaboración, la forma de organizar los equipos, las técnicas a utilizar, en el sentido de maximizar todos los recursos disponibles desde el punto de vista científico para poder tener algún tipo de información sobre la posible existencia de cuerpos en esos lugares", precisó.
Otra cosa que molestó al equipo de trabajo fue la designación del antropólogo Horacio Solla por parte del Poder Judicial. Entre el equipo de la Universidad de la República y el científico del Instituto Técnico Forense, existe una antigua discrepancia.
"CONFIADOS". La ministra de Defensa, Azucena Berruti dijo ayer en el Edificio Libertad que no se referiría al tema, ya que es información que "el presidente ha dicho que sólo la puede dar él".
Al participar de los acuerdos con el mandatario, Berruti dijo que el tema está en manos del presidente, del Poder Judicial "y de científicos muy prestigiosos".
"Me parece que podemos estar tranquilos y confiados de que las cosas se están haciendo bien", dijo.
"Se trata de un tema que ha significado muchísimos años de dolor, de sufrimientos, y que las personas que han debido padecer esa situación, son ahora personas bastante mayores. Entonces, a veces una noticia que no se ha trabajado con el cuidado que la calidad del tema merece, provoca, en las personas que hace tanto tiempo que están esperando, infundadamente, un estado de inquietud", agregó.
Día y noche
Una vez que se inicien las tareas en el Batallón 13 y en caso de que los técnicos de la Universidad de la República comprueben que la tierra fue removida, trabajarán intensamente en el terreno para verificar si existieron enterramientos humanos. La tarea —que será filmada las 24 horas— requerirá la presencia permanente de los científicos en el establecimiento. Por eso, entre los elementos de trabajo que necesitarán, solicitaron una casa rodante con las comodidades para alojarlos a todos y permitirles permanecer en el lugar día y noche.