La tradicional basílica será la última morada

EL VATICANO

La basílica de San Pedro de Roma, donde se exhiben desde ayer y por tres días los restos de Juan Pablo II, fue construida en el lugar donde la tradición sitúa la tumba de San Pedro, suele ser la última morada de los Papas.

El monumento fue edificado sobre las ruinas de otra basílica, construida en la orilla izquierda del río Tíber a principios del siglo IV bajo las órdenes del emperador romano Constantino, convertido al cristianismo.

Esta primera basílica de San Pedro, más que milenaria, se convirtió en una montaña de ruinas cuando el papa Nicolás V decidió hacia 1450 destruirla para sustituirla por un nuevo edificio más noble.

Las obras sólo empiezan en 1506 por iniciativa del papa Julio II y gracias a donaciones recaudadas en toda Europa. Los mejores artistas de la época participaron en la edificación del monumento. Los planos los realizó el arquitecto Bramante, que eligió una planta de cruz griega con cuatro brazos de idénticas dimensiones.

En las obras le sucedieron posteriormente Rafael, Sangallo y Miguel Angel, quien decide añadir una impresionante cúpula al edificio a mediados del siglo XVI. La nueva basílica de San Pedro, centro incontestable del catolicismo, fue consagrada en 1626 por el papa Urbano VII. Desde el exterior llega a 219 metros de longitud y su altura alcanza los 119 metros bajo la cúpula.

En total, el edificio tiene una superficie de 22.000 metros cuadrados y puede recibir hasta 60.000 personas. ANSA

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar