El Vaticano continúa funcionando sin su jefe

El Vaticano está plenamente capacitado para dirigir sus actividades aún cuando su máximo representante, el Papa, se encuentre convaleciente, o incluso haya muerto.

Entre las personas que llevarían las riendas de la Santa Sede en caso de morir Juan Pablo II, se cuentan el cardenal Angelo Sodano, número dos del Vaticano; el cardenal Joseph Ratzinger, encargado de doctrina clerical, y el arzobispo Stanislaw Dziwisz, secretario personal del sumo pontífice.

Asimismo, tras estas figuras se encuentra la Curia, una maquinaria milenaria del papado que se encarga de las múltiples operaciones del día a día en el Vaticano.

Siglos atrás, los pontífices solían delegar en delegados del Vaticano que eran sobrinos o parientes.

Sin embargo, dicho nepotismo es cosa del pasado, y Sodano —cuyas funciones equivaldrían a las de un primer ministro en una democracia parlamentaria— ha incrementando su influencia desde febrero, mes en el que Juan Pablo II fue ingresado a un policlínico de Roma con problemas de respiración.

Ratzinger, celoso guardián de las políticas conservadoras del Papa en temas tan delicados como los anticonceptivos y el aborto, también asumió responsabilidades clave tras decaer la salud del Papa.

Durante la reciente Semana Santa, las festividades más sagradas del cristianismo, el cardenal James Stafford fue quien llevó la batuta de las ceremonias en ausencia del Papa, a quien los médicos le recomendaron guardar reposo en las cámaras del Vaticano.

Sin embargo, el personaje que pudiera ser más influyente es Dziwisz, polaco como el Papa, quien ha sido el compañero más cercano de Juan Pablo y el intérprete de su mensaje y sus intenciones. Cuando el Papa se encontraba interno en el policlínico Gemelli, Dziwisz era el que decidía quién podía visitar al Papa.

Por último está el cardenal Ratzinger. Este fue reprendido públicamente por Dziwisz en octubre de 2003, luego que una revista alemana dijera que el arzobispo había dicho que los fieles deberían orar por un Papa cuya salud estaba quebrantada.

A pesar de ser figuras tan poderosas encargadas de los asuntos del Vaticano durante crisis papales, la decisión en ciertos temas delicados, como la designación de obispos o revisiones de políticas clericales, siempre recae en el pontífice.

A pesar de encontrarse críticamente enfermo ayer en su estancia del Vaticano, Juan Pablo designó un número considerable de obispos y otros funcionarios clericales, dijo la Santa Sede en un comunicado.

AP

Camarlengo

El cardenal español Eduardo Martínez Somalo, camarlengo de la Iglesia Católica y uno de los más antiguos colaboradores del Santo Padre, será el encargado de asegurar la transición a la cabeza del Vaticano.

La primera responsabilidad del cardenal Somalo, quien fue nuncio durante cuatro años en Colombia, será certificar el fallecimiento del Sumo Pontífice.

Inmediatamente después ocupará el trono vacante durante el periodo en el que la Iglesia no tiene jefe y espera la elección del nuevo Papa.

Martínez Somalo, que fue nombrado Camarlengo el 5 de abril de 1993, nació el 31 de marzo de 1927 en la pequeña localidad de Río Tobía (La Rioja, norte).

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