A casi 24 años, continúa misterio sobre intento de asesinato de 1981

| El Papa recibió dos balazos y estuvo internado dos meses. El autor de los disparos dio varias versiones del episodio

EL VATICANO | EFE

El atentado contra el Papa Juan Pablo II, cometido por el turco Ali Agca hace ahora 24 años, además de ser origen de su debilitada salud, está rodeado todavía hoy de diversos misterios sin aclarar, desde la llamada "pista búlgara" a la revelación del tercer secreto de Fátima.

El 13 de mayo de 1981, Juan Pablo II atravesaba la plaza de San Pedro abarrotada de fieles para presidir la audiencia general de los miércoles, cuando el joven de 22 años Ali Agca le disparó dos veces, hiriéndole de gravedad.

Eran las 17:19 hora local y una de las balas de la pistola Browing de nueve milímetros le alcanzó en el brazo y la otra le atravesó el vientre.

Fue operado de urgencia en el hospital Gemelli, donde permaneció dos meses y medio hospitalizado.

El Papa salvó la vida porque "usted (Agca) no tuvo en cuenta a la Virgen de Fátima", como le dijo el Pontífice a su agresor.

Y es que precisamente ese 13 de mayo Karol Wojtyla llevaba colgada al cuello la medalla de la Virgen de Fátima que celebraba su festividad y la bala no logró alcanzar su corazón.

En el bolsillo de Agca tras su detención, se encontró una nota escrita en turco que decía:"Yo, Agca, he matado al Papa para que el mundo pueda saber que hay miles de víctimas del imperialismo".

MISTERIO. El misterio que rodea el atentado extiende su velo a la personalidad del autor, el terrorista turco Mehemet Ali Agca.

Agca, que cumple condena en Turquía por otros delitos de asesinato anteriores, afirmó ayer al diario italiano "La Repubblica" que "ama y respeta al Papa polaco", pero que "el diablo está dentro del Vaticano".

Y añade, "sin ayuda de sacerdotes y cardenales no hubiera podido realizar aquel gesto".

El Vaticano siempre ha insistido en que el atentado no se produjo por casualidad y nunca ha querido considerarlo un caso archivado.

Agca, que desde su detención ha ofrecido numerosas versiones de lo ocurrido, asegura ahora que "el 13 de mayo de 1981 nadie en el mundo sabía de mi atentado" e insiste en que "todo fue decidido por Dios Santísimo".

Se separa así de la denominada "pista búlgara", hoy reabierta y que él mismo inspiró, en 1982, implicando en el atentado a los servicios secretos búlgaros, la mafia y al grupo terrorista "los Lobos Grises" al que pertenecía.

La magistratura de Roma abrió entonces tres investigaciones y dos juicios y Ali Agca fue condenado a cadena perpetua en julio de 1981, perdonado por el Papa Wojtyla cuatro días después de ser herido y de nuevo el 27 de diciembre de 1983, en la cárcel romana de Rebibbia, donde le visi-tó y conversó con él durante 18 minutos.

De nuevo un 13 de mayo, pero de 2000, el Vaticano reveló que el tercer secreto de Fátima estaba directamente relacionado con el atentado contra el Papa, algo que Agca también había defendido en 1996, pues al parecer el atentado se iba a perpetrar el día 20, pero inexplicablemente aún, se adelantó al 13.

El secreto revelado por la Virgen de Fátima a los tres niños pastores y tan bien guardado durante 83 años, hablaba de "un Obispo vestido de blanco" que, atravesando una gran ciudad rezando, era muerto por "un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de armas y flechas".

Esa fue una anticipación del atentado a Juan Pablo II, afirmó el Vaticano.

"Una mano disparó (la del turco Ali Agca) y otra guió el proyectil (la de la Virgen)", esta es la explicación que contaba y en la que ha creído Karol Wojtyla.

Balazo

Uno de los disparos que recibió Juan Pablo II de manos del turco Mehemet Ali Agca le perforó el abdomen y desde entonces su vida no fue la misma. La herida requirió de una operación de cinco horas y permaneció internado durante más de dos meses. De vuelta en el Vaticano, limitó su actividad física considerablemente.

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