Mujeres oficialistas chocan con disidentes

LA HABANA

Dos centenares de mujeres partidarias del gobierno cubano, al grito de "¡viva Fidel!", irrumpieron ayer en la marcha semanal de las esposas de disidentes presos, luego de una misa en la que éstas oraron por la libertad de sus maridos.

No hubo golpes y nadie resultó herido en el enfrentamiento verbal frente a la Iglesia Santa Rita, donde las mujeres conmemoraban el segundo aniversario de la ola de detenciones en que 75 disidentes quedaron encarcelados. Sin embargo la tensión era palpable en la confrontación ruidosa e inusual, que llevó a los vecinos a abandonar sus casas y detuvo el tráfico.

Como todos los domingos, unas 30 "damas de blanco" —como se denomina al grupo de esposas de disidentes, por el color de sus atuendos— iniciaron su manifestación por el amplio bulevar frente a la parroquia.

Tres cuadras más adelante fueron sorprendidas de frente por una nutrida columna de unas 200 partidarias gubernamentales, que al grito de "chin, pun, fuera, abajo la gusanera (antirrevolucionarios)", surgieron de improviso de calles adyacentes a la parroquia.

Blandiendo banderas cubanas y consignas progubernamentales como "¡viva la Revolución!", las mujeres se colocaron detrás de las damas de blanco y las siguieron en su recorrido habitual de regreso hasta la iglesia y el parque contiguo.

PERSPECTIVAS. Mientras las partidarias del gobierno coreaban la "Internacional Socialista", las esposas de los disidentes entonaron una canción a "la Virgen Mambisa", la Señora del Cobre, patrona de Cuba.

"No podemos permitir que vengan a destruir nuestra revolución", expresó una de las manifestantes progobierno, que se negó a decir su nombre.

"Hacemos esto porque tenemos el dolor de tener a nuestros esposos presos, ustedes no", respondió Laura Pollán, una de las referentes de la organización de esposas de disidentes presos y quien calificó de "provocación" y "títeres" a las mujeres que las hostilizaron.

"Ellas pueden gritar pero gritan para afuera, nosotras gritamos con el alma, es nuestro corazón que pide la libertad no las hordas enardecidas ni mandadas cumpliendo órdenes", afirmó.

AP, ANSA y AFP

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