BUENOS AIRES
ANSA, AFP y LA NACION/GDA
La Casa Rosada apostó ayer a normalizar los vínculos con la Iglesia local y con el Vaticano, aunque de momento no hay un acuerdo que salde la crisis desencadenada por la remoción de los cuadros esta-tales del obispo castrense Antonio Baseotto.
El vicario —máxima autoridad religiosa para las Fuerzas Armadas— había criticado con dureza al ministro de Salud argentino, Ginés González García, por su posición a favor de la despenalización del aborto. "Los que escandalizan a los pequeños, merecen que se le cuelgue una piedra de molino al cuello y se los tire al mar", dijo Baseotto, que utilizó una cita bíblica, pero que al gobierno le recordó la práctica de los "vuelos de la muerte", durante la última dictadura militar.
El Vaticano reaccionó el sábado con dureza a la destitución del obispo —que era asimilado a los cuadros militares y cobraba sueldo— y emitió un comunicado en el que calificó el episodio como un "atentado a la libertad reli- giosa".
En gesto conciliador, el canciller Rafael Bielsa sostuvo que el gobierno de Néstor Kirchner pretende mantener "una relación sin fisuras" con el Vaticano, en momentos en que las relaciones con la Santa Sede pasan por su peor etapa desde comienzos de la década del 80.
Bielsa aclaró que el enfrentamiento se originó de una confusión puesto que el gobierno no "pidió en ningún momento la remoción en tanto obispo" sino a raíz de "una frase inaceptable". "Si él hubiera expresado su opinión en contra del aborto como la expresan (los obispos) de manera formal, a través de sus organismos estables, o de manera individual, no hubiera pasado nada.
"El gobierno no cuestiona la posición de Baseotto sobre el aborto sino su propuesta de atarle una piedra al cuello al ministro Ginés González García", dijo.
Antes, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, también apuntó sus declaraciones a individualizar la disputa en Baseotto y sus declaraciones. "Lo que ha ocurrido aquí es que monseñor Baseotto ha tenido una serie de expresiones que el Poder Ejecutivo ha considerado poco felices, desafortunadas en una Argentina que ha sufrido mucho, que ha vivido el dolor de la pérdida de muchos de sus hijos", dijo.
NEGOCIACIONES. El diario argentino La Nación informó en su edición de ayer que para esta semana estaba prevista la llegada de un emisario de el Vaticano para negociar la salida de Baseotto de modo pacífico y privado.
Sin embargo, los conversaciones fracasaron ante la negativa de la Santa Sede de se habría negado a desplazar a Baseotto luego de sus polémicas declaraciones, puesto que serían interpretadas como una marcha atrás en su posición contra el aborto.
En lugar de la destitución, la Iglesia habría propuesto mantener formalmente en el cargo al obispo pero designarse un auxiliar que de hecho ejerciera su función. Al parecer, Kirchner rechazó esa posibilidad y dispuso el alejamiento.
Baseotto fue designado vicario castrense en 2002 por el ex presidente Eduardo Duhalde, quien públicamente apoyó la decisión de Kirchner.
A favor de despenalizar
La disputa entre el gobierno argentino y el Vaticano ha instalado en el país un debate sobre la despenalización del aborto, precisamente la cuestión de fondo que quería evitar la Iglesia argentina.
Diversas encuestas, publicadas ayer en los medios locales, arrojaron resultados favorables a la posición del ministro de Salud, Ginés González García, que defiende la despenalización del aborto.
Un sondeo del consultor Heriberto Muraro arrojó que el 55% de los encuestados se pronunció a favor de la despenalización del aborto, contra el 39% en contra.
La encuestadora Analogías coincidió con que el 70,9% de los entrevistados está "de acuerdo" o "muy de acuerdo" con la posición del ministro de Salud, según publicó el diario Página 12 de Buenos Aires.
El conflicto con las autoridades religiosas se desató cuando el obispo castrense criticó la posición de González García y propuso colgarle una piedra en el cuello y "tirarlo al mar". ANSA