"Fue un partido picado y hay
jugadas en que los jueces
siempre favorecen a los equipos grandes, como cuando me echó. La expulsión estuvo bien, pero tenía que haber expulsado
también a Césaro. A mí se me fue un poco la mano, pero fue en bien del equipo. Perdimos la punta, pero todavía faltan 45 puntos por jugar. Es mucho
camino y estamos tranquilos".