Kirchner: un gobierno sin diarios (uruguayos)

Antonio Mercader

El presidente Néstor Kirchner soltó rayos y truenos contra los diarios uruguayos, aunque su problema no es con ellos. Es con la Sip que lo acusa de presionar a los medios argentinos de comunicación. Es con los periodistas de Página/12 que denuncian la censura a Julio Nudler. Es con la gente de Canal 7 que protesta por la injerencia gubernamental en sus espacios periodísticos. Es con Liliana López Foresi que sufre el acoso del poder contra su programa radial. Es con Joaquín Morales Solá que escribe en La Nación que la publicidad oficial se reparte con criterios políticos. Es con los comunicadores que resisten el proyecto de Ley de Acceso a la Información que los amenaza con cárcel. Es con los periodistas de la revista Noticias que tienen prohibido entrar a Casa Rosada. En suma, el lío de Kirchner es con la prensa argentina, no con la uruguaya.

Entonces ¿por qué Kirchner se la agarró con nuestros diarios? La única explicación es que había un uruguayo entre los siete delegados de la Sip (Sociedad Interamericana de Prensa) que visitaron Buenos Aires para protestar por la situación. Uno en siete. El jefe de la delegación era un peruano, y el resto, aparte de nuestro compatriota, dos estadounidenses, dos mexicanos y un guatemalteco. Kirchner pudo tomárselas con ellos y con los periódicos de sus países, pero no, se descargó hacia Uruguay acusando a sus diarios, entre otras lindezas, de antidemocráticos y sectarios, esto último en sentido literal. Nunca, ni aun en los años treinta cuando se rompieron relaciones entre Uruguay y Argentina por un incidente banal, un presidente de ese país se había mostrado tan ofensivo. ¿Por qué? No hay razones.

Lo triste del asunto es que, mientras Kirchner boleaba epítetos a través del Plata, la misión de la Sip dejaba Argentina sin respuesta a sus quejas sobre las "presiones a los periodistas y a los medios de comunicación", y sobre la "estrategia de comunicación que se refleja en problemas de desinformación", todo ello imputado a los intentos de manipular la prensa practicados desde el Ejecutivo. Un miembro de esa misión, Robert Cox, ex director del Buenos Aires Herald, célebre por su valerosa actitud ante la dictadura militar argentina, recordó la frase de Thomas Jefferson que decía que, puesto a elegir entre un gobierno sin diarios o diarios sin gobierno, elegiría diarios sin gobierno. Y Cox agregó: "Me parece que si Kirchner tuviera esta opción, elegiría gobierno sin diarios". Sin diarios uruguayos debió decir a juzgar por quienes fueron las víctimas del arrebato presidencial.

En pocos meses la Sip se reunirá en Panamá para tratar el caso y decidirá qué hacer. Es de esperar que para entonces se haya comprendido en Casa Rosada que es inútil salirse por la tangente atacando a terceros, y que los problemas de Kirchner se dan con la prensa argentina, no con la uruguaya.

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