Respondió La Signora al abrumador favoritismo —el exiguo dividendo de 1.50 lo dice todo—y de punta a punta se hizo ganadora clásica. Fue dueña y "señora" del espectáculo central de la tarde, llevándose el premio Benigno Paiva Irisarri en el buen guarismo de 1’04"31c para los 1.100 metros.
INOBJETABLE. La victoria de la hija de Robin des Pins resultó inobjetable por donde se mire. Empezando porque ninguna de las rivales le regaló nada. De pique tuvo que hacer frente a la tenaz oposición de Open Broma. Ambas accionaron apareadas mientras "balconeaba" de cerca sus movimientos Urbana Chan, con Atelier cerca también.
El panorama fue ese hasta la recta final, donde poco a poco la favorita se desprendió de una Open Broma que le había resultado "pesada" —y no por su peso físico precisamente, porque en ese aspecto es bastante chica—y se cortó en ganancia. Pero intentó tomar la posta Urbana Chan, con ganas de pedirle cuentas a la alazana del stud Antonella. Pero fue un esfuerzo vano, aunque meritorio. La Signora continuó firme su marcha hacia el disco, concretanto una valiosa victoria.
RANKING. La Signora demostró ayer que sus aspiraciones al liderazgo entre sus coevas son válidas. Tiene aún que darle el sitio como tal a la invicta Honey Run. Pero no hay que olvidar que ella la escoltó a dos cuerpos, dándole la ventaja del debut. Y luego sumó dos concluyentes victorias con la de ayer, ratificando que corre muchísimo. Un cotejo con la hija de Open Air entonces, sería de "alquilar balcones".
Fue bueno lo de Urbana Chan, una potranca que ya corrió cinco veces y siempre lo ha hecho en buena forma. Ha tenido que enfrentarse con la flor y nata de lo que ha surgido de la nueva generación. Y mantiene expectativas para el futuro.
ACEPTABLE. Ya a otro nivel hay que considerar al resto. Pero fue bueno sin duda lo de Open Broma, que si bien llegó a más de cinco cuerpos de la ganadora, tuvo el mérito de correrle de igual a igual en la primera parte de la carrera.
Cuarta quedó Atelier, sin hacer gran cosa, y cerró el marcador Sugarteen. Ellas y las restantes demostraron que hoy están lejos de tener chance en las lides clásicas.