JORGE SAVIA
Sábado. Faltan 4 días para la inauguración del nuevo Estadio del Parque Central y el sol de la una de la tarde quema. Al influjo de los 30 grados que hay a la intemperie, el flamante césped de la cancha, que aún no tiene los arcos puestos y recibe los últimos, esmerados y puntillosos retoques como si fuera alguien que va al "coiffeur" en la mañana de una jornada que a la noche le tiene reservada una fiesta, parece despedir fuego. Sin embargo, a las hermanas Adail Gladys y Yolanda Iris Ruiz Da Silva, pese a sus 80 y 78 años, respectivamente, eso no les hace mella. Bajitas, menuditas, pero emocionadas y alegres, una de ellas no sabe si ponerse a reir o a llorar, mientras la otra se hinca y besa el piso del campo de juego varias veces: "nos acaban de decir que vamos a dar el puntapié inicial con Aníbal Paz. ¡Parece mentira! ¡Nosotras lo vimos jugar a Aníbal! Somos de Tranqueras y vamos a ver a Nacional todos los fines de semana desde el 5 de abril de 1947, que fue cuando llegamos a Montevideo".
AHORRO. Es, quizá, el símbolo más sensible, más humano y por qué no, más sencillo y modesto, de una megaobra que ha supuesto una salida de caja de alrededor de 800.000 dólares, y que hará que Nacional pueda ahorrar a través de la debida utilización de su nuevo estadio con capacidad para 20.000 personas, algo así como 200.000 dólares al año, que según las proyecciones y esfuerzos que viene realizando la dirigencia tricolor desde hace ya bastante tiempo, es una suma que representará nada más ni nada menos que 2 meses de presupuesto.
CUIDADORES. Es que las hermanas Ruiz Da Silva han sido sólo dos de las decenas de hinchas e integrantes del "Movimiento de Barras y Banderas" que trabajando desinteresadamente en las llamadas "Jornadas bolsolidarias", llevaron a cabo la limpieza, el hidrolavado y la posterior pintada del cemento de las tribunas con los colores del club, lo que permitió ahorrar unos 12.000 dólares en los gastos de reconstrucción del gran estadio que se reinaugurará el miércoles. Y Nacional —llámese la comisión directiva encabezada por el Ec. Eduardo Ache y también la Sociedad Anónima Deportiva Nacional, que presidida por el Cr. Morgan Martínez, ex vicepresidente de la institución, es la que canalizó técnica y administrativamente la ejecución del proyecto— no ha sido insensible a ese esfuerzo. Al contrario; lo integró a su sueño: todos esos anónimos voluntarios, cumplirán funciones de acomodadores y cuidadores, como contraprestación —aparte de algún viático mínimo de alimentación, por ejemplo— de la entrega de entradas, ya que esto último configura una práctica a la que desde hace ya mucho tiempo a esta parte la dirigencia tricolor se ha resistido sistemáticamente.
PLAQUETAS. Sábado. Faltan 4 días para la inauguración del nuevo Estadio del Parque Central y en el amplio y renovado hall de entrada al final de la calle Azambuya, tres reconocidos —inclusive mundialmente, al extremo que alguno es propietario en una reputada galería de la Ciudad Vieja y sus obras son expuestas hasta en el Lejano Oriente— artistas plásticos y escultores en vitrofusión, como Adolfo Sayago, Luis Apolo y Enrique Medina, se encargan de pegar a la pared, como simples obreros, pero honorariamente, 130 cristales que compondrán un impactante panel de 130 finísimas y coloridas plaquetas, que los socios e hinchas tricolores adquirieron a razón de 200 dólares cada una, para hacer grabar distintas leyendas y dedicatorias de carácter personal en ellas, y de paso colaborar con un total de 26.000 dólares con la concreción de un extraordinario proyecto, que por todos los detalles apuntados es de cuño auténticamente casero.
LIMA. Las prueba más conmovedora, si acaso, es la de aquel muchacho que otro mediodía de hace casi 5 años —el 20 de abril de 2000— estaba sentado en la mesa del restaurante del Hotel Los Delfines de Lima, donde se alojó Nacional para jugar con Alianza por la Copa Libertadores de América, y escuchó atentamente cómo su padre, entonces vicepresidente tricolor junto al Dr. Víctor Della Valle, se interesaba en presencia del Dr. Hernán Navascués y este periodista que estaba como enviado de El País, por la forma de llevar adelante una iniciativa por la que Walter Lavalleja Sarries —caracterizado hombre y ex dirigente de Nacional, que dirigió la construcción de estadios como los de Barcelona en Ecuador, Alianza y Universitario en la capital peruana, y el del Inter en Porto Alegre, y que residía en Lima en aquel momento— pugnó con singular pasión desde siempre.
INALCANZABLE. La idea del viejo luchador no pudo cumplirse al pie de la letra, porque la financiación de la misma —que rondaba los 12.000.000 de dólares—a través de la venta de 400 palcos y la edificación de un gran complejo comercial y hotelero, a la luz de un austero análisis de la directiva presidida por el Ec. Ache pareció fuera del alcance de los recursos que pueden generarse a través de un club del fútbol uruguayo en los últimos tiempos.
FACULTAD. Sin embargo, la interrogante, y el desafío, quedaron flotando en el ambiente: ¿por qué no hacer algo en el mismo sentido, quizá menos ambicioso, pero más "a la nuestra"? Y el ahora Cr. Pablo Andrés Martínez Kinder —hijo de Morgan— se lo propuso, junto al actual Cr. Mateo Acosta Nogueira, elaborando un proyecto de inversión para la construcción del nuevo Parque Central, que ambos presentaron ante la Facultad de Ciencias Económicas como tesis para el examen final de sus carreras.
Todo lo que vino después, bajo la responsabilidad ejecutora de la Arq. Adriana Ceretta, es una obra extraordinaria que, con el mismo orgullo con que guarda el monolito recordatorio de la importancia histórica que tuvo la "Chacra de la Paraguaya" en el interior de su sede, Nacional descubrirá el próximo miércoles, como lo que es: un monumento.
¡La que se viene!: la fidelización
La segunda, e inmediata, etapa de desarrollo del nuevo estadio tricolor será la que el Cr. Morgan Martínez —presidente de la Sociedad Anónima Deportiva Nacional— denomina "fidelización del Parque Central". La misma consiste en el arrendamiento anual, como estilan hacer los grandes clubes del mundo, de cada uno de los lugares del sector bajo de la Tribuna José María Delgado.
El sistema también es denominado "de ganar-ganar" por parte del ex vicepresidente, ya que cada arrendatario no sólo tendrá su lugar reservado en el estadio con su nombre pintado en el cemento, sino que, además, tendrá beneficios por alrededor de un 300% del monto —unos 100 dólares anuales, aproximadamente— que pague por su asiento, a través de descuentos a los que tendrá derecho en una vasta cadena de comercios.
Como dijo el caracterizado empresario: "así ganará el club, ganará el socio, ganarán los comerciantes, y ganará también el fútbol, porque como el derecho al libre acceso será transferible, si no viene el arrendatario viene un amigo, o la persona que él quiera, y el estadio va a estar siempre lleno".
En numeros
4.500
Las tribunas cabeceras tendrán una capacidad de 4.500 personas cada una.
4.200
La Tribuna Atilio García albergará a 4.200 personas.
11.834
Los dos niveles —bajo y alto— de la Tribuna José María Delgado, darán cabida a 11.834 personas, más las 546 que estarán instaladas "a cuerpo de rey" en los 26 palcos VIP, cerrados, que tienen 21 butacas cada uno.
15
La visión de la cancha desde los palcos VIP es espectacular y privilegiada: desde la primera fila de butacas hasta la raya lateral del campo de juego hay una distancia de ¡apenas 15 metros!
30.000
Fue el precio promedial en dólaresque se pagó —en 9 cuotas: la primera en efectivo y el resto con cheques diferidos— por el arrendamiento durante 15 años de cada uno de los palcos VIP, ya que el costo de los centrales era de 33.000, mientras que se cotizaron a 25.000 los situados en los extremos.
8
Los arrendatarios de los palcos disponen de 8 entradas gratis por encuentro.
14
Los palcos VIP pueden transformarse en oficinas, ya que los arrendatarios tendrán librado el acceso durante 14 horas —desde las 8:00 de la mañana a las 10:00 de la noche— diariamente, y dichos lugares contarán con conexiones para internet, televisión por cable, agua, luz y teléfono.
95
Son las luces de última generación, que harán que la iluminación sea un 30% superior a la del Estadio Centenario.