MENORES COPADORES INTERNADOS EN EL INAU
E.G.D.C. de 17 años y C.I.M.M. de 16 coparon días pasados un hogar para ancianos ubicado en la esquina de Caramurú y José María Paz. Los menores ingresaron rompiendo una mampara de acrílico y posteriormente redujeron a una empleada amenazándola de muerte. Un vecino que vio el hecho dio aviso a los efectivo del Distrito de la Costa, que llegaron al lugar cuando los menores aún estaban dentro. Los menores se escondieron bajo la cama de un paciente pero fueron descubiertos. También se estableció que uno de ellos había participado en un copamiento a la casa de un diplomático en la zona de Carrasco. E.G.D.C. fue internado por dos delitos de copamiento, en tanto C.I.M.M. lo fue por un delito de copamiento en grado de tentativa.
LLUVIA DE TUBERCULOS IMPIDE RAPIñA
Un hombre llegó en bicicleta hasta un comercio ubicado en la calle Artigas a la altura del 1400 en Salto. Al ingresar le solicitó a una de las empleadas una cajilla de cigarrillos, y cuando ésta pretendió cobrarle le exhibió un arma de fuego para exigirle el dinero de la caja. Nunca pensó que la dama se fuera a enfurecer y no solo se opuso a ser asaltada, sino que tomando unas papas que había en un cajón, la dueña del comercio le arrojó una lluvia de tubérculos para ponerlo en fuga con revólver y todo y a duras penas pudo también recuperar la bicicleta en la que se desplazaba.
RECLUSOS ALCOHOLIZADOS Y DROGADOS
La ingesta de alcohol y consumo de estupefacientes por parte de un grupo de reclusos de la Cárcel Departamental terminó con un desorden de proporciones y a la penitenciaría debieron concurrir varios móviles policiales para poner fin a la situación. El incidente tuvo sus inicios al anochecer del sábado pasado, cuando seis reclusos fuera de sí comenzaron a quemar colchones en medio de un griterío infernal que puso en aprietos a la reducida guardia de la Cárcel, por lo que se debió solicitar refuerzos a otras seccionales y al Grupo de Respuesta Inmediata (GIR) y Agrupamiento Táctico de Apoyo (ATA) para evitar lo peor. Según la información oficial, los revoltosos tuvieron que ser reducidos a viva fuerza y algunos de ellos derivados al Hospital para ser examinados ante el estado de excitación en que se encontraban.