El rito democrático del primer día

Educador Social | Luis Parodi

El inicio de clases es un rito de democratización muy fuerte. Es un momento de igualación institucional muy importante. Cuando empiezan las clases, ese día son todos iguales... Después se verá cómo se desarrollan todos en el año, pero hay un momento muy fuerte en que son todos iguales. Es ni más ni menos que un momento iniciático republicano.

Se entra a la escuela como a una santuario. Es un lugar que permite una socialización y una transmisión de valores tan importante como los saberes específicos. La institución escuela dice cosas, transmite cosas, después de la familia es uno de los espacios más importantes en la vida de la persona. El rito del inicio marca eso. El único riesgo es que el exceso de rito pueda transformarlo en un fin en sí mismo. Pero el rito hace a la cuestión de encontrar límites en el gran lío que es vivir juntos.

La iniciación marca normas y límites: al entrar se establecen horario, grupos, se definen roles.

Estos ritos son más importantes aún para los niños de sectores pobres. A menos estructuración de base, a menos recursos familiares, más importante es la estructuración exterior. A más pobreza en la estructura de la personalidad, que es donde se va a anclar la educación, más necesidad de ritual. Porque el rito lo que le dice a los estudiantes es: usted existe, usted es importante, queremos que vengas aquí.

En la escuela, el estar entre muchos y tener contenidos para transmitir, obliga a marcar la cancha.

El primer límite es transmitir que nadie es el ombligo del mundo. "No metas el dedo en el enchufe" quiere decir "te quiero" y "no te olvides que el mundo externo existe". Esto es algo de lo que empieza a jugarse desde el primer día de clase.

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