Los italianos se quejan

LA imposición de la moneda única en Europa no ha sido ventajosa para todos. En España pueden recabarse protestas de variados niveles, como lo comprobó hace muy poco un viajero uruguayo: esas quejas son formuladas por cajeros de banco, empleados de tienda o camareras de restaurante que coinciden en señalar los perjuicios derivados de la llegada del euro. El costo de las cosas ha subido muchísimo más que los sueldos, y el nivel de vida de una clase media, habituada a la prosperidad continental de las últimas décadas, puede verse amenazado por esa carestía y ese descenso de la capacidad adquisitiva. Pero el problema no empieza ni termina en España: también los italianos dicen cosas similares y emiten parecidos lamentos, lo cual ocurre no sólo en el sur de la península —que ha sido históricamente más pobre que el resto del país— sino también en el norte opulento e industrializado.

EL presidente de la Cámara de Industrias de Italia, precisamente, hizo hace pocos días unas declaraciones que preocuparon a muchos oyentes. Dijo por ejemplo que "desde la posguerra no se había registrado una conjunción de parámetros tan negativos", reconoció que el país "enfrenta problemas estructurales muy profundos" y agregó que "el crecimiento italiano disminuye desde hace diez o quince años, la productividad se encuentra en los niveles más bajos de Europa, siguen cayendo las cuotas de mercado en el exterior y la producción industrial está estancada" sin omitir que "Italia no se encuentra entre los cuatro grandes inversores europeos en China ni en la India, el costo y la ineficiencia de la burocracia no tienen parangón, la lentitud de la Justicia es récord y las inversiones en universidades son las más bajas de Europa".

DE semejantes opiniones se defiende el gobierno encabezado por Silvio Berlusconi, cuyos portavoces aducen que "se ha realizado el mayor programa reformista de la historia republicana, teniendo en orden las cuentas públicas y respetando los acuerdos en el marco de la Unión Europea". El propio Berlusconi ha sostenido que en este período "se aumentaron las pensiones mínimas o se redujo la presión fiscal sobre las empresas" a lo que se agregan otras estimaciones positivas: la desocupación ha bajado al 7,4 por ciento (la medida más pequeña desde 1992) y la inflación se mantiene en el 2,2 por ciento que "es uno de los mejores promedios desde 1999". Pero otros observadores no coinciden con la voz oficial: el presidente del Instituto de Investigaciones Eurispes afirma que "la situación italiana no es nada halagüeña, con una industria en grandes dificultades, pérdida de competitividad a los ojos de todos y caída generalizada de la producción".

Atodo ello se suma —según ese mismo Instituto— que "más de 4.700.000 familias italianas, que representan el 22 por ciento del total de población, es decir unos 14 millones de personas, son hoy "seguramente más pobres o casi pobres" dando origen a "una nueva forma de indigencia, la de saco y corbata. Los responsables de Caritas cuentan que existe un cambio entre quienes frecuentan sus comedores. Ya no son los pobres de siempre o los inmigrantes, sino también personas que pertenecen —o pertenecían— a la clase media y que hoy están en dificultades". Otros observadores temen por la gradual desaparición de esa clase media, criticando públicamente a "un país rico pero abúlico, que todavía busca su camino sin encontrarlo y que no sabe qué va a ser cuando sea grande, porque parece incapaz de proyectarse hacia el futuro".

EL año pasado, un aumento en el volumen de las exportaciones marcó cierta recuperación de la economía italiana, pero esa curva fue frenada por la caída del consumo que se registra en buena parte de la población, retraída ante un panorama donde se dan "frecuentes crónicas sobre cierre de empresas y síntomas de declinación de los parámetros económicos". Cuando los institutos oficiales hablan de que hay menos desocupados, las agencias privadas replican señalando que "esas estadísticas definen como ocupado a quien haya trabajado por lo menos una hora durante la semana del relevamiento". Entonces las cifras pueden ser elásticas o engañosas. Desde Bruselas la Comisión Europea expresa que en Italia la reducción de impuestos "no está financiada por los recortes del gasto" que resultan insuficientes y determinan por lo tanto que "el equilibrio a mediano y largo plazo de las finanzas públicas esté en riesgo". También el mundo rico puede experimentar esos barquinazos.

Enseñanza primaria

La directora general del Consejo de Enseñanza Primaria, Licenciada Teresita González, hizo una apretada síntesis de la gestión llevada a cabo por el organismo que comandó, que consideramos de sumo interés y que entendemos útil reproducir en forma muy reducida, dado el poco espacio disponible. Entre esas informaciones difundidas por la autoridad educativa, resalta la que dice que en este año el 88% de los niños de 4 años de todo el país concurrirá a las escuelas. También dijo la Lic. González que Primaria sextuplicó el número de computadoras disponibles para alumnos escolares en el último quinquenio y que en el período 2004 se redujo el índice de repetición en cuatro puntos porcentuales, como consecuencia de la aplicación de un ciclo que une educación preescolar y común. También informó la Directora del CEP que en estos momentos la matrícula de primaria llega a los 413.000 niños, de los cuales 87.000 pertenecen a educación inicial y que en los locales escolares almuerzan diariamente 270.000 niños. Son datos que hablan con elocuencia de una eficaz conducción de la enseñanza primaria, que deben tenerse muy en cuenta a la hora de analizar nuevas políticas educativas, como proyecta el gobierno electo, y que de ninguna manera pueden desdeñarse.

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