Sanguinetti reivindicó "el cambio en paz"

| "Los debates del pasado están en el pasado. Este es un momento de construcción", subrayó el líder forista

Julio María Sanguinetti comenzó el día de ayer como una jornada normal, sin inquietudes, pese a que se trataba de su debut como senador. "Estoy motivado", reconoció a El País, al salir de su casa en la zona de Punta Carretas poco después del mediodía. A primera hora estuvo con sus hijos Julio Luis y Emma, que, junto con su esposa Martha Canessa, lo acompañaron al Senado. "Me pasé atendiendo a las radios", explicó mientras se encaminaba al despacho del Senado que entre 2000 y 2005 ocupó el ex senador forista Wilson Sanabria, en el segundo piso.

Recibió amigos políticos, dialogó con sus secretarios y pasó un rato charlando de política con los hasta ayer diputados foristas Alberto Scavarelli y Guzmán Acosta y Lara. Puntualmente a las 15 horas bajó al hemiciclo del Senado que se reunía en sesión preparatoria. Se ubicó en la segunda fila, al lado de su viejo compañero Juan Justo Amaro. A la izquierda la butaca estaba vacía, no la ocupará el presidente Jorge Batlle y por ahora estará el dirigente quincista de Canelones Alberto Brause. El 2 de marzo se incorporará el actual ministro Isaac Alfie.

Nada más sentarse Sanguinetti recibió una de las sorpresas de la jornada: el senador Eleuterio Fernández Huidobro se le acercó y enseguida lo hizo José Mujica.

Sanguinetti aprovechó el momento para trasmitir un mensaje de conclusión del proceso político iniciado bajo su primera administración en 1985. "El hecho de que el senador Mujica ocupe hoy un lugar importante por el libre juego de la vida democrática es la culminación de aquel cambio en paz", dijo.

"Tanto el senador Mujica como muchos de quienes hoy son sus compañeros estaban presos. Se comenzó el cambio en paz. Pasado el tiempo, con todo el mundo en la vida cívica, ahora hay paz, salud institucional y fluidez en el diálogo" entre los partidos. "Los debates del pasado están en el pasado. Este es un momento de construcción", subrayó. Reconoció que con Mujica ha tenido "confrontaciones ideológicas fuertes", pero resaltó en "inscribir esto como la culminación del cambio en paz". Dijo que su papel en el Senado será "hacer una oposición constructiva".

Y para Mujica fue algo también natural. "Pensé en un pedazo de opinión pública que lo respalda a él. Y yo tengo la obligación de saludarlo, aunque esté en la vereda de enfrente. Sería un pizarrero ordinario si aprovechara esta oportunidad para hacer lo que no debo hacer".

A media tarde, poco antes de la reunión del plenario, Sanguinetti salió al patio y notó que junto a su despacho estaba el del líder blanco Jorge Larrañaga, quien justo salía al corredor. "Pero... vecino!", lo saludó el presidente del Directorio nacionalista. Sanguinetti retribuyó en voz baja. "Mire que el vecindario es ruidoso, eh?", agregó el senador Sergio Abreu, que salía con Larrañaga.

Los tres hicieron rueda para comentar las obras de arte que contiene cada despacho, especialmente las pinturas. El ex presidente tiene una de Washington Barcala, pintada en los 40. "Este cuadro se lo elegí yo a Wilson (Ferreira Aldunate). Bajé al sótano y lo encontré entre muchos otros. Eso fue en el 67", recordó, con algún esfuerzo.

En esa Legislatura, agregó, "Wilson entró al Senado y yo a Diputados. En la de 1962 habíamos sido compañeros en la Cámara de Diputados". En aquel año, Sanguinetti iba en la lista 15 por Montevideo, detrás de Luis Hierro Gambardella, que la encabezaba, Zelmar Michelini y Manuel Flores Mora, según rememoró.

Sanguinetti recordó que es el segundo ex presidente que asume una banca en el Senado. "El primero fue Luis Batlle, que fue mi líder y mi maestro en muchas cosas", expresó.

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