Fernando Manfredi
Este año se cumplirá el centenario del momento en que un absoluto desconocido publicara cinco artículos que conmocionaron a los más altos cenáculos científicos y lo convirtieron a él en la figura estelar del siglo. Albert Einstein se hizo mundialmente conocido por sus reflexiones y sentencias sobre la guerra y la paz, sobre la ciencia y Dios, y especialmente por su sentido del humor. Esa dimensión extraordinaria de genio es lo que el canal National Geographic ha tomado para realizar un especial titulado El secreto del cerebro de Einstein, que incluyó en la serie Enigmas de los Muertos y que será estrenado esta noche a las 22 horas.
La mayor parte de sus biógrafos reconocen que era un hombre lleno de contradicciones: "él, que renovó la física, puso obstinadamente un freno al desarrollo de la teoría de los cuantos. Era un pacifista convencido pero aboga por la construcción de la bomba atómica. Murió hace cincuenta años, el 18 de abril de 1955 (tenía entonces 76 años) a causa de un aneurisma vascular. Fue cremado y sus cenizas esparcidas en lugar desconocido. Pero, en una decisión impulsiva del patólogo Thomas Harvey, médico de guardia en el hospital universitario, extrajo su cerebro y lo conservó para la ciencia en 240 láminas.
ENIGMAS. Aquel hecho es precisamente la piedra de toque del tercer episodio de la serie Enigmas de los muertos del National Geographic Chanel. Este episodio reconstruye el extraño viaje después de la muerte del cerebro de Einstein, las peleas entre Harvey, su albacea y la familia del científico. Un equipo de neurólogos examina el cerebro y prueba las teorías del propio Einstein sobre sus procesos mentales. ¿Era su intelecto verdaderamente único o, como él modestamente decía, era que le dedicaba a cada problema más tiempo?
Albert Einstein tenía un cerebro aparentemente normal, pero un análisis detallado del órgano reveló en 1999 que las áreas dedicadas al aprendizaje matemático eran un 15% mayores que en el resto de las personas. Según un artículo publicado por la revista "Lancet", el cerebro de Einstein no era, en realidad, mayor de lo normal, incluso pesaba unos 150 gramos menos de lo común. Lo sorprendente era el mayor desarrollo de la zona dedicada a las funciones matemáticas y la gran concentración que había en ellas de un tipo de células denominadas glias, que alimentan a las neuronas. La ranura o depresión que recorre el cerebro desde su parte frontal a la posterior en la mayoría de los cerebros humanos era mucho menor que en el caso del científico alemán, quien se trasladó a vivir en Estados Unidos en 1933.
Según los científicos canadienses, esa peculiaridad en la depresión del cerebro pudo haber proporcionado mayor espacio a las neuronas y mejores condiciones para establecer conexiones entre ellas.
En Enigmas de los Muertos, la serie a la cual pertenece el episodio El secreto del cerebro de Einstein, los televidentes se internan en el mundo de la arqueología viva, un lugar en donde la tecnología de última generación y el tradicional trabajo de indagación combinan para crear un nuevo tipo de ciencia. Científicos forenses, arqueólogos e investigadores médicos trabajan para descubrir claves ocultas que revelarán algunos de los misterios más inextricables de la época moderna.