"No lo puedo creer, me parece un sueño"

| Es argentino, tiene 23 años y se definió como un punta veloz, "que llega por afuera"

JOSE MASTANDREA

El teléfono de la habitación que ocupa en el Hotel Aramburú sonó más de la cuenta. Era de mañana, bien temprano y Pablo Russo estaba por levantarse para ir a desayunar. Del otro lado de la línea, le habló Walter Audifred, su representante. Le dio la noticia que hasta ahora lo tiene "en las nubes": iba a firmar contrato con Peñarol.

Después del almuerzo, se quedó recostado, descansando, esperando con ansiedad la hora para ir a entrenar, por primera vez, a Los Aromos.

—¿Cómo lo vivís Pablo?

—¿La verdad? Todavía no lo puedo creer. Me pellizco para ver si estoy soñando... estoy muy contento, no imaginaba que se me podía dar.

—Después de la Liguilla algo se había hablado...

—Sí, es cierto, pero como no concretó nada, uno como que tiene que mentalizarse para seguir con la cabeza en su club ¿no? Este pase llegó cuando no lo esperaba. Lo deseaba sí, pero como que ya pensaba que no se hacía.

—El haber jugado bien en el Centenario fue una vidriera importante.

—No sé, supongo que sí. Uno siempre trata de hacer las cosas lo mejor posible. A veces se da y a veces no. Pero creo que anduve bastante bien.

—De aquel pasado de Banfield a este presente han pasado varios años.

—Sí... es verdad. No me puedo quejar. De Banfield me vine para River y de River pasé a Cerrito. En poco tiempo logré cosas importantes porque no es fácil salir de tu país y afianzarte en el exterior.

—Y ahora Peñarol...

—Pahhhh.. no lo puedo creer. Todavía no lo puedo creer.

—¿Cómo te definirías?

—Como un delantero rápido, encarador, un punta por afuera.

—¿Cuándo estabas en el fútbol argentino mirabas para el otro lado del Río de la Plata? ¿Te interesabas en el fútbol uruguayo?

—Sí, claro. Uno siempre seguía cómo iban acá los campeonatos. Allá se conoce mucho a Peñarol, a Nacional, a los grandes ¿no? Y de Peñarol se habla bastante. Nadie puede desconocer el peso que tiene, es un club con historia, con varias Libertadores, con trayectoria internacional.

—Sabés que no es sencillo el pasaje de un equipo chico a un grande.

—Sí, supongo que sí, que no debe ser fácil pero es un paso que todo jugador sueña. Voy a tratar de aprovechar esta oportunidad. De dar lo mejor de mí para que quienes confiaron sientan que no se equivocaron al contratarme. Sé que no es fácil pero también sé que Cerrito tiene mucho de Peñarol. Es un equipo metedor, con personalidad, un equipo donde jamás se bajan los brazos y no se dan pelotas por perdidas.

—¿Te ves ya jugando con la amarilla y negra?

—(Se ríe) Noooo.. si todavía me parece un sueño...

Pablo Russo se sumó al plantel de Peñarol. Llegó tan rápido como cuando agarra la pelota y se escapa por la punta derecha. Es veloz, encarador, habilidoso. Sabe que tiene una prueba de fuego por delante pero se tiene fe. A los 23 años dio el salto que esperaba: jugar en un grande. Claro, sólo que el sueño del pibe se va a hacer realidad en el Uruguay. No fue Boca. Tampoco River. El grande es Peñarol.

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