Aniceto y Francisca regresan bailando

| El célebre cineasta y cantante argentino vuelve al universo de su mejor y más recordada película

GUILLERMO ZAPIOLA

Leonardo Favio prepara una "remake", en cable de ballet, de su clásico film de los años sesenta El romance del Aniceto y la Francisca. Hacía doce años que el antiguo actor, notable director y ocasional cantante Favio se había alejado del cine de ficción (con Gatica el mono), realizando en el intervalo únicamente el documental de propaganda Perón, sinfonía del sentimiento.

ANTECEDENTES. El romance del Aniceto y la Francisca, cuyo título completo era en realidad Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y una pocas cosas más..., que se inspiraba en el cuento El cenizo de Jorge Zuhair Jury (el hermano de Favio) y se estrenó en Buenos Aires el 1o. de junio de 1967, fue el segundo largometraje dirigido por Favio, quien debutara brillantemente en la realización algunos años antes con Crónica de un niño solo (1964). Antes había sido actor, especialmente para Fernando Ayala (El jefe) y Leopoldo Torre Nilsson (Fin de fiesta y otras). El Aniceto (Federico Luppi, en su primer protagónico en cine) era un solitario que vivía con su gallo en un pueblito mendocino. La Francisca (María Vaner), una chica ingenua que llegaba al lugar en busca de trabajo. El flechazo era casi instantáneo, pero el sueño rosado se convertía en pesadilla cuando entraba en cuadro una "tercera en discordia", la seductora Lucía (Elsa Daniel), que atraía al hombre y provocaba su autodestrucción.

La perspectiva del tiempo permite ubicar a El romance no solamente como uno de los mejores films de Favio, sino también uno de los mejores latinoamericanos del período. El director proseguiría su carrera con la menos convincente El dependiente (1968), se volcó hacia un cine folklórico y de época en Juan Moreira (1971) y Nazareno Cruz y el lobo (1975), y emprendió al mismo tiempo una menos exitosa carrera como cantante. Como "peronista orgánico" tuvo una confusa participación en los sangrientos incidentes de Ezeiza en 1973, cuando el retorno del General a la Argentina, y el mismo año del golpe contra Isabelita hizo Soñar, soñar (1976), donde narró una historia de amistad masculina y provinciana. Retornó en buena forma en 1993 con Gatica, en la que la parábola de ascenso y caída de su boxeador protagonista funcionaba también como una metáfora de los años del primer peronismo. Desde entonces y hasta el presente solamente volvió al cine para hacer el documental de seis horas Perón, sinfonía del sentimiento, en el que había claras virtudes de compaginación, un estilo grandilocuente y retórico y una manipulación de hechos históricos y políticos que Leni Riefenstahl hubiera aprobado. Ahora vuelve a las fuentes en este reencuentro con el Romance.

RESURRECCION. El nuevo proyecto se titula simplemente Aniceto (ballet cinematográfico), y según informa el diario argentino La Nación se encuentra actualmente en una etapa de preproducción bastante avanzada. En noviembre de 2001, Favio tuvo su primera reunión con sus frecuentes colaboradores el guionista y director de arte Rodolfo Mórtola, el músico Iván Wyszogrod y la asistente Verónica Muriel, y cuatro meses después el guión estaba listo. Actualmente, el equipo busca financiación y a los actores-bailarines que el proyecto requiere.

En un reportaje realizado por el diario La Nación, Favio ha dicho que el cuento de su hermano ha rondado siempre en su imaginación como "una danza permanente". Y agrega: "Incluso en los silencios de la película El romance del Aniceto y la Francisca veía danzar la naturaleza con toda su fuerza. En las acequias, que en las noches de mi pueblo nos solían dar su arrullo, escuchaba la música que acompañaba esos vuelos".

Cuando se le pregunta qué conserva del original en su proyectada nueva película, Favio explica: "Es el Aniceto y sus circunstancias, sus amores, sus alegrías y su tragedia final en su expresión máxima. Llevar esta tragedia al ballet es un sueño largamente acariciado por mí. Pero la música que me acompañaba en mi sueño siempre era el bullicio del río de mi pueblo, los gritos lejanos que a veces llegaban de cualquier lado o, como te dije antes, el sonido del agua corriendo por las acequias; pero eso no alcanzaba para danzar".

Según Favio, el proyecto adquirió una verdadera forma a partir de su encuentro con el músico Wyszogrod. Han venido trabajando juntos durante tres años, en lo que primero pensaron que podía ser una puesta teatral hasta que entendieron que ese formato no les alcanzaba "para expresar todo lo que queríamos". De ahí la opción por el cine, y lo que Favio denomina"el via crucis" de la búsqueda de una financiación que ha emprendido junto con su productora Lita Stantic.

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