MALDONADO | RAUL TAVANI
Por penales Nacional le ganó el clásico del verano a Peñarol y jugará la final de la Copa Conrad ante Cerro Porteño.
En un duelo muy accidentado, especialmente por la violencia que partió de la afición de Peñarol cuando su equipo quedó en inferioridad numérica y vislumbró otra victoria de Nacional de atrás, el equipo de Martín Lasarte consiguió ganar el derecho de disputar el título por un solo penal, dado que nueve de los diez ejecutantes transformaron en gol sus remates.
La historia del clásico comenzó siendo muy favorable a Peñarol, dado que el aurinegro manejó el trámite de partido, marcó el ritmo y dominó ampliamente a Nacional.
El elenco tricolor dejó en claro la falta de competencia deportiva y el poco tiempo de trabajo que tuvo Lasarte al frente del mismo, dado que fueron muy pocos los aciertos que tuvieron sus jugadores a la hora de procurar generar juego de ataque.
Fue por eso que Peñarol inclinó casi en forma constante la cancha hacia el arco de Viera. Sin perjuicio de ello, lo más riesgoso del mirasol apareció cuando la pelota vino por arriba al área del bolso.
Como esa hegemonía futbolística no fue aprovechada en la dimensión que lo merecía, Peñarol fue bajando las revoluciones y Nacional comenzó a soltarse un poco más, especialmente por las habilitaciones que Martín Ligüera le efectuó a Gabriel Alvez y Gonzalo Castro.
Con eso alcanzó para disfrutar de alguna acción de peligro y emparejar el trámite con el carbonero. Sin embargo, esa paridad le duró poco porque poco antes de que culminara la primera mitad Gonzalo Pizzichillo y Sergio Leal combinaron una pared en la puerta del área que inclinó la balanza. Pizzichillo desniveló en gran forma con un zurdazo cruzado ante la salida de Viera.
Peñarol arrancó en el segundo tiempo siendo más protagonista que Nacional y el segundo gol estuvo ahí, muy cerquita de concretarse.
Pero eso no ocurrió y la sucesión de golpes que aplicaron algunos de sus jugadores llevó al conjunto mirasol a perder dos hombres por tarjetas rojas (Alvaro Alonso y Fabián Césaro). Las dos fueron correctamente mostradas y la inferioridad numérica se hizo sentir.
Nacional pasó a ser el dueño del partido y procuró ensanchar la cancha con el "Chori" Castro por izquierda y el juvenil Caballero (había ingresado por Rariz) por el sector derecho.
El empate llegó como consecuencia de un grueso error del haitiano Pierre, quien le erró a la pelota y lo dejó a Abreu de cara al gol. El "Loco" no perdonó. Pinchó la pelota y clavó el empate.
Después, en la definición por penales, acertaron todos menos Gabriel Cedrés, por lo que Nacional se metió en la final de la Copa Conrad y festejó en el primer clásico del año.