MONACO | AFP
El piloto francés Sébastien Loeb (Citroën Xsara) vencedor por tercera vez consecutiva del Rally de Montecarlo, primera prueba del Campeonato mundial de la especialidad, es el incontestable maestro en las rutas de la Costa Azul tras disputarse ayer la última especial.
Intocable nuevamente el actual campeón del mundo superó con gran amplitud al finlandés Toni Gardemeister (Ford Focus), al francés Gilles Panizzi (Mitsubishi Lancer), asi como a Markko Martin y Marcus Gronholm (Peugeot 307).
El campeón del mundo, sin embargo puede lamentarse del gran error de su equipo en el 2002.
Sin un cambio de gomas prohibido en el parque cerrado del puerto de Mónaco, equivalente a una penalización, Loeb sería hoy el feliz ganador de cuatro victorias consecutivas, título que ostenta hoy el finalndés Tommi Makinen, ganador en tierras monegascas entre 1999 y el 2002.
Ganar en Mónaco tres veces es genial, pero en mi cabeza, la victoria del 2002 es mía. Digamos que son tres y media, afirmaba el francés.
En cuatro participaciones Loeb puede enorgullecerse de haber sido siempre el más rápido en las rutas, pero igualmente el más meticuloso en la gestión de la carrera. El francés no deja nada librado al azar. Ayer, la mítica especial de Turini fue nuevamente la prueba de ello.
En lo más aspero de la batalla por el segundo lugar, detrás del señor Montecarlo, Petter Solberg (Subaru Impreza) y luego Marcus Gronholm se dejaron sorprender por la nieve arrojada por algunos espectadores.
Abandono para el noruego, muchos minutos perdidos para el filnadés, pero Loeb lo sabía.
Había pedido a gente del equipo que me señalaran, con la mención "riesgo de nieve" los lugares en donde los espectadores estaban con nieve en la proximidad del borde de la ruta. La gente tiene que comprender que es muy peligroso, indicaba el campeón del mundo, cosa que seguramente lo salvó del mismo problema.
Lanzar nieve sobre la ruta es una constumbre, inconsciente y criminal, de los espectadores que desde siempre se instalan en el Turini. Loeb había integrado este dato. Como en la víspera cuando se mostró cuidadoso de la ruta un tanto bombeada en la entrada de Saint-Antonin (ES6) que provocó el accidente de su compañero belga Franois Duval.
Más rápido, más fiable, más zorro también, Loeb es hoy por hoy imbatible en el Monte-Carlo, un terreno muy particular en la temporada con condiciones cambiantes, y trampas por todas partes.
Sus rivales en la ya comenzada lucha por el título, Solberg y Gronholm, habían integrado esos datos. Sébastien va a ganar y yo busco un podio; declaraba el noruego el pasado jueves.
Y el campeón del mundo no falló. Contrariamente a sus adversarios que dejaron para Toni Gardemeister la alegría (y los puntos) del segundo lugar en su primera carrera con Ford, y a Gilles Panizzi la satisfacción de aportarle a Mitsubishi su primer podio, desde la victoria de Tommi Makinen en Kenia en el... 2001, con el agregado de un tiempo scratch clave en la ES8.
Ayer por la noche en Mónaco, Sébastien Loeb podía mostrar su satisfacción por el deber cumplido. Empezar la temporada con una victoria me produce un inmenso placer. Además Solberg no marca puntos, Gronholm pocos, moralmente es excelente.
Sus adversarios están prevenidos. Loeb está muy decidido a no ceder tan fácilmente su título mundial.