BAGDAD
Las fronteras de Irak serán cerradas antes de las elecciones por seguridad, en un contexto de violencia que, según un minsitro, puede llevar a una "guerra civil" si algunos grupos boicotean los comicios, mientras un arzobispo católico secuestrado por un día dijo que no es momento para votar.
La violencia continuó ayer con la muerte de cinco personas y la toma como rehenes de ocho ciudadanos chinos y un libanés, cuyos captores los amenazan con matarlos.
Las autoridades iraquíes, mientras tanto, anunciaron mediante un comunicado un paquete de medidas de seguridad con miras a los comicios de fin de mes, entre las que se encuentra un cierre de las fronteras terrestres del 29 al 31 de enero. En esos días será impuesto un toque de queda que prohibirá el tránsito de vehículos no oficiales en las calles del país, con el objetivo "de impedir ataques".
Sin embargo, el ministro del Interior iraquí, Falah al-Nakib, advirtió ayer sobre el riesgo de una "guerra civil" si una parte de la población boicotea las elecciones del 30 de enero, como anunciaron varios representantes de la comunidad sunnita.
LIBERADO. Por otro lado, el arzobispo sirio-católico de Mosul, norte de Irak, Basile Georges Casmoussa, fue liberado hoy tras permanecer un día secuestrado por un grupo de hombres armados. Casmoussa aseguró que los captores no sabían quién era. "Apenas lo supieron, su actitud cambió y fui liberado al mediodía, sin el pago de rescate. Y se comportaron bien. Esta mañana (por ayer) vinieron a decirme que el Papa había reclamado mi liberación", relató.
"Me pregunto si el actual clima de inseguridad está preparado para garantizar las elecciones. No me parece que sea el momento, ni que sea inteligente, porque la situación está muy tensa", expresó. ANSA y AFP