China juega fuerte en Latinoamérica

No sólo es petróleo lo que ellos buscan. Los chinos quieren la soya de Argentina, el mineral de hierro de Brasil y el cobre de Chile, por nombrar tan sólo algunos productos que ellos desean de América Latina.

China ya tiene copiosas inversiones, con mil millones de dólares en aproximadamente 300 empresas latinoamericanas para el 2001, según datos contenidos en un informe de octubre por parte del Banco Interamericano para Desarrollo, pero desea efectuar más.

En noviembre, el Presidente chino, Hu Jintao hizo un recorrido por Latinoamérica, con paradas en Argentina, Brasil, Chile y Cuba enfocadas a promover el comercio y prometer más inversiones.

El mandatario programó su viaje de dos semanas para que coincidiera con la Reunión Cumbre Asia-Pacífico de Cooperación Económica en Santiago, Chile, conocida como la APEC.

Durante su reciente incursión en América Latina, los chinos discutieron una estrategia de inversión a lo largo de 10 años en la región.

"Ese tipo de inversión abre los ojos en Latinoamérica", dijo Robert Devlin, el subadministrador del Departamento de Integración y Programas Regionales del Banco Interameri-cano para el Desarrollo.

El interés de América Latina en China, con sus 1.300 millones de consumidores, es avivado incluso más por lo que algunos consideran el enfoque del gobierno estadounidense en otras regiones.

Algunos observadores destacan que el Presidente Bush también se presentó a la cumbre de la APEC, pero a diferencia de los chinos que recorrieron varias naciones para hablar de negocios, él sólo efectuó una breve parada en Colombia para hablar acerca del combate al narcotráfico de la nación sudamericana.

Esos viajes siembran incluso más "semillas en las que China está interesada en Latinoamérica, pero no así Bush", destacó Cynthia Watson, catedrática de política del este asiático por el Colegio Nacional de Guerra, la cual hizo énfasis en que ella hablaba a título personal y no en nombre del gobierno de Estados Unidos. "América Latina realmente pensaba que Bush iba a ser el tipo que se iba interesar en ellos".

Ahora, con Bush a punto de empezar su segundo mandato, "no se escuchan las palabras ’América Latina"’, notó Devlin.

Incluso antes de recientes misiones de comercio por parte de mandatarios latinoamericanos a China, el comercio ha estado registrando un marcado aumento. En el 2002, el comercio entre China y América Latina subió a más de 18.000 millones de dólares, comparado con casi 12.000 en el 2000.

Sin embargo, aunque muchos sudamericanos ven a China como un socio, algunas naciones ven a ese país más como una amenaza.

México y los países del Caribe consideran que China es un competidor, particularmente cuando se trata de la producción de textiles, juguetes y algunos aparatos electrónicos.

"Las dimensiones de China, su acelerado crecimiento, apertura externa y su desempeño en el área de comercio se están sintiendo por doquier en América Latina, pero se perciben de formas diferentes", según datos del informe del Banco Interamericano para el Desarrollo.

Distribuido por The New York Times News Service

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