Miles de turistas en la costa oceánica están de parabienes: la temperatura del agua subió a los 22 y 23 grados. Las corrientes de agua provenientes de sur brasileño empezaron a dominar sobre la costa atlántica y con ello trajeron una mejoría de la temperatura. De esta forma, explicó el oceanógrafo, Orlando Santana.
El fenómeno de la calidez de las aguas es motivo de comentarios. Las temperaturas que estaban registrando las aguas se situan por debajo de los 20 grados.
"Esa diferencia de dos grados provoca una sensación muy diferente", agregó el experto.