BAGDAD
La intensidad y la frecuencia casi diaria de los atentados, que desde que comenzó el presente año se han cobrado la vida de más de un centenar de personas en Irak, entre civiles iraquíes, policías locales y fuerzas estadounidenses, ha multiplicado las dudas sobre la viabilidad de poder celebrar las elecciones en la fecha decidida.
"Varias regiones de Irak podrían ser poco seguras de cara a las elecciones", admitió ayer el primer ministro interino Iyad Alawi, que también prometió aumentar el tamaño del ejército —que cuenta con poco adiestramiento y en general carece de buenos equipos—, a fin de enfrentar a una insurgencia cuyas últimas víctimas incluyeron ayer 14 iraquíes.
El funcionario admitió que "algunas zonas de Irak serán demasiado peligrosas para que participen los votantes". Se han visto escasos preparativos para los comicios en la provincia de Anbar, al oeste de Bagdad y que incluye las ciudades de Faluya y de Ramadi, así como en el norte, en torno a Mosul, la tercera ciudad más grande del país.
El pesimismo del presidente interino parece compartido por sectores del Ejército estadounidense en Irak, que han filtrado que parte del mando cree que en 18 de las 19 provincias iraquíes no existen aún las condiciones de seguridad mínima y han advertido de que los ataques se multipli- carán en vísperas de la jornada electoral.
Sin embargo, el Gobierno interino, respaldado por los Ejecutivos de Washington y Londres, se niega a posponer la votación e insiste en que todo estará preparado y la situación habrá mejorado para la fecha prevista. Asimismo, representantes de más de una veintena de Estados, incluidos varios árabes y los del G-8, reiteraron ayer en El Cairo la necesidad de que las elecciones en Irak se celebren el día previsto pese a la violencia que azota el país.
VIOLENCIA. Nuevos atentados segaron ayer la vida de al menos catorce iraquíes en Irak. A primera hora de la mañana, un coche bomba manejado por un suicida mató a al menos siete agentes iraquíes en la localidad septen- trional de Tikrit, cuna del derrocado presidente iraquí Sasdam Hussein.
Casi al mismo tiempo, en la localidad meridional de Yusifiya, una bomba de fabricación artesana detonada, al parecer, al paso de un convoy militar estadounidense erraba su objetivo y segaba la vida de siete civiles iraquíes que viajaban en un microbús. AP y EFE