"Arbitrar, para mí, es como practicar yoga"

| "En la receta mágica de un buen juez hay cinco ingredientes fundamentales", asegura el réferi

CARLOS MONTAÑO

El Dr. Gabriel Baum es uno de los pocos jueces cuyas actuaciones no provocaron controversias. Satisfizo con su labor en todos los rubros que requiere un réferi para llevar a cabo la tarea con el menor margen de error posible.

Hace cuatro meses, cuando en Chile logró el título de Juez Internacional, el diario "El Mercurio" título la noticia: "Dr. Baum, prestancia y personalidad; el mundo le abre sus puertas".

El profesional se refirió en esta conversación con EL PAIS a varios tópicos del referato uruguayo y de la labor de sus pares.

—Los arbitrajes han generado más polémica que en otros años. ¿Por qué?

—Hay varios elementos y situaciones que no deben soslayarse. El triple arbitraje es bueno llevarlo a la práctica cuando hay una preparación debida. Cuando hacemos el curso de la mecánica de trabajo para ser juez, estamos seis meses aprendiendo. En cambio, cuando se puso en vigencia el triple arbitraje apenas tuvimos dos clases teóricas y se aplicó directamente en plena Liga Uruguaya.

"A los jueces nos falta autocrítica para reconocer los errores y existe una magnificación del tema del arbitraje por parte del resto de los actores: técnicos, periodistas y público.

"Uno observa los espectáculos de la Liga Argentina que tienen notoriamente un nivel superior de juego y no se habla de los árbitros. En nuestro medio, en cambio, el nivel de juego es bajo y así se reducen las probabilidades de que haya eficaces arbitrajes. Si el desempeño de los jugadores es bueno, hay menos fricciones, menos contactos y entrevero. Es más fácil arbitrar primera que tercera de ascenso.

—Pero en todas las fechas hubo encendidas críticas a los jueces.

—Convengamos que los errores que se verificaron no fueron por culpa del triple arbitraje. Para comprobarlo, tendríamos que comparar la misma situación en una jugada con doble y triple arbitraje. No podemos confrontar una hipótesis con la realidad. En Uruguay contamos con dos de los mejores instructores que existen en el concierto americano que son Mario Hopenhaym y Jorge Dutra. La FIBA los designa seguido para que dicten clínicas en los países del continente.

—¿De qué forma repercute en los jueces la televisación directa de algunos partidos?

—Hay que rescatar como valor muy positivo la difusión que le ha dado la televisión. El básquetbol tiene mayor popularidad en todo el país. Los números lo indican: va más gente al básquetbol que al fútbol. En lo concerniente a los arbitrajes, estimo que es muy útil para los jueces ver los partidos, analizar los errores y tratar de mejorar.

Para mí, en la receta mágica de un buen juez hay cinco ingredientes fundamentales: equilibrio emocional, buena preparación física, aprendizaje de las reglas y la mecánica, concentración en el juego y la personalidad del árbitro.

—¿De las nuevas reglas cuál fue más complicada de aplicar?

—Al principio de la Liga la que más problemas causó fue la de la simulación de faltas. En el primer encuentro que me tocó dirigir cobré ocho técnicos, en el segundo otros tanto. Paulatinamente, con la colaboración de todos, se fue normalizando la cosa y ese tipo de jugadas no trajó más problemas.

—¿Que diferencias hay en el control de los encuentros en Montevideo y en el Interior?

—En el Interior se siente con más sangre lo que se está jugando. Los partidos se disputan con un clima muy pasional. Eso me gusta mucho y para nada me desconcentra. Algunos colegas me cuentan que a veces desean que un cotejo termine cuanto antes. En mi caso, me divierto y me concentro los cuarenta minutos. Arbitrar, para mí, es como hacer yoga. En Montevideo, de repente a veces hay un ambiente frío. Personalmente, me gusta sentir el grito de las hinchadas, los estadios llenos, toda esa fiesta que se vive en otros departamentos.

—¿Alguna vez tuvo que salir por la "puerta de atrás" en un partido?

—Arbitro desde 1990 y por suerte nunca tuve que salir corriendo de una cancha luego de un encuentro. Supongo que es una cuestión de suerte.

"Participé en el partido jugado recientemente en Paysandú, en el cual el local perdió con Defensor Sporting en la hora por un doble de Rodrigo Riera. El entorno fue normal. Tanto, que luego del encuentro fui a cenar con la gente de Paysandú.

He tenido que parar muchas veces un encuentro por insultos soeces de las hinchadas. Eso no lo tolero. Interrumpo el juego para hacer callar a las hinchadas y nunca tuve inconvenientes, pese a que en el Interior el 90% de los aficionados hace pesar la condición de locatario.

—Hay quejas en el Interior debido a que en algunas oportunidades no les permiten hacer "batucadas".

—Me encanta cuando hay festividad y alegría como sucedió hace dos semanas en un partido en la cancha de Anastasia de Fray Bentos. Había carnaval, bombos y platillos. Es todo muy lindo siempre y cuando haya una habilitación de espectáculos públicos y no interfiera con el sonido del silbato de los árbitros o los que provienen de la mesa de control. Hemos tenido resultados nefastos por no escucharse los sonidos de la chicharra y los pitos de los jueces.

—¿Como nota el nivel de los árbitros?

—El nivel de los jueces uruguayos es bueno. Hay cinco o seis árbitros que siempre son nomina-dos para definiciones importantes de competencias internacionales. Hay sí una cuestión de transición y de adaptación al triple arbitraje que afecta en cierto modo el desempeño. Como los equipos, tenemos rachas: malos y buenos momentos.

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