KILINOCHCHI, Sri Lanka
Veteranos de una larga guerra de guerrillas, los rebeldes Tamil que controlan el norte de Sri Lanka avanzaron con precisión militar para ayudar a las víctimas del maremoto en el Océano Indico.
La velocidad y eficiencia de la masiva operación humanitaria demostró una gran capacidad administrativa de los rebeldes tamiles, los cuales exigen independizarse del sur de Sri Lanka, dominado por los cingaleses.
A los pocos minutos de ocurrido el desastre, soldados de los Tigres para la Liberación de Tamil Eelam (LTTE, por sus siglas en inglés) estaban evacuando a los sobrevivientes y extrayendo cadáveres de las aguas aún agitadas, dijeron los pobladores y trabajadores humanitarios.
En un ejercicio bien practicado, escuadras establecieron retenes en los caminos para controlar el pánico y evitar el saqueo. Otros requisaron vehículos civiles para transportar a los heridos a hospitales. Muchos donaron sangre.
Equipos con cámaras digitales y computadoras portátiles avanzaron a las zonas de desastre para fotografiar los rostros de los muertos para su identificación posterior, y luego cremaron los cadáveres rápidamente.
Sathinathan Senthan, alcalde del poblado de Kallappadu, dijo que los botes de los Tigres del Mar, el brazo naval del LTTE que tiene una base en el pueblo vecino de Mullaitivu, llegaron incluso cuando las aguas estaban retrocediendo. Otros marinos arribaron en bicicletas, dijo.
"Hasta ahora, siguen allí", dijo Senthan a un periodista en el campamento de refugiados, donde intentaba mantener juntos a los desconsolados sobrevivientes. La mitad de los 2.200 habitantes del pueblo falleció, señaló, y ninguna construcción quedó en pie.
"Aplicaron una maquinaria militar muy eficiente. Todo lo que tuvieron que hacer fue dar la orden", dijo Reuben Thurairajah, un médico británico que observó la maniobra asombrado. AP