Siempre las reglas de juego las fija quien gana" sentenció el electo Presidente de la República, Tabaré Vázquez tras su reunión con Jorge Larrañaga, Presidente del Directorio del Partido Nacional. Más allá de que la frase rechina y fuerte porque trae tristes recuerdos, ("A los vencedores no se les ponen condiciones" dijo el Tte. Gral. Luis V. Queirolo, Comandante del Ejército durante la dictadura), las circunstancias y el escenario en que se pronunciaron difieren notoriamente. Vázquez ganó el gobierno por la fuerza del voto popular, expresado en elecciones libres y transparentes. Queirolo accedió al poder por la fuerza de las armas; lo usurpó y le quitó al pueblo el derecho inalienable de decidir su destino. Así le fue.
Hay, entonces, una diferencia notoria en torno a ambas frases, pero hay una cuestionable coincidencia en su contenido. Vázquez ganó con el cincuenta y poco por ciento de los votos; el resto del Uruguay, los que no votaron a Vázquez y son casi tantos como los que los votaron ¿no existen? Despreciar a esa otra mitad de los uruguayos parece una muestra de exclusivismo, que no condice con el mensaje del presidente electo durante la campaña electoral. Allí se hablaba de un "Uruguay sin exclusiones" y ahora, de un plumazo, se está dejando afuera a un pedazo muy grande de nuestro país.
Vázquez exigió "acuerdos programáticos" en materia de enseñanza y de política económica y advirtió que era o eso o nada. Más allá de que se desconocen los "programas" sobre los que hay que "acordar", es muy grave dejar en manos de un solo partido la educación de un país o exigir que quienes la manejen canten todos a coro y de manera afinada al gusto del ganador. Que no exista una voz capaz de disentir; alguien que represente a las minorías y controle la gestión de las mayorías; que ponga frenos a la expresión única de pensamiento que se pretende y advierta con responsabilidad sobre excesos o desvíos.
Y en materia de política económica, ¿se busca aplicar también el régimen del partido único? Si no hay "acuerdos programáticos" (que también se desconocen), ¿no habrá contralor de las minorías sobre la política monetaria o el funcionamiento del sistema financiero? ¿Nadie podrá advertir sobre los peligros de un camino equivocado?
Son muchas cosas que no cierran en esta "oferta" de Vázquez a la oposición, que tiene mucho de contrato de adhesión y muy poco de respeto al papel de las minorías en el funcionamiento de una democracia.