JUAN PABLO CORREA
Alfie conversó con El País en Belo Horizonte, donde participó en la última cumbre presidencial del Mercosur de la administración Batlle y señaló también que se debe aprobar una Ley de Responsabilidad Fiscal que ponga coto al derroche de algunas intendencias y suprimir cualquier tope a las tasas de interés para agilitar el crédito. Para el ministro, la crisis financiera de 2002 llegó a ser inevitable en determinado momento y en ella también tuvieron responsabilidad las auditorías y consultoras privadas que controlaban los números de los bancos luego intervenidos. Lo que sigue es una síntesis de la charla.
—¿Qué reformas macro y microeconómicas quedaron en el tintero y cree que la próxima administración debería encarar lo más rápido que pueda?
—Nos quedó hecha una nueva Ley de Quiebras y Concordatos que no enviamos, que es muy importante. También la reforma tributaria que está en el Parlamento y la reforma de las cajas paraestatales que aún no se han reformado.
—¿Ancap?
—No nos quedó en el tintero. No nos dejaron hacer. Es evidente que el Uruguay tiene los sectores más de punta regulados y no se puede hacer nada en ellos. Uno es el de los combustibles. Es fundamental tener combustible a precios competitivos, no hay competencia allí. El problema de Uruguay es que el corporativismo de los sindicatos y de los empresarios a veces, nos ha ganado. La prensa siempre nos termina preguntando por las opiniones de una parte corporativa. Cuando uno trata de abrir a la competencia, es porque está defendiendo a la población en general y no a un interés particular muy menor. Quizás el mayor logro del gobierno en el último año y pico fue lo que evitó, la ley de refinanciación y el megafideicomiso, que era el no pago eterno de los deudores. No existe, ya que está de moda el vocablo, nada más "progresista" que lograr que los que deben paguen lo que deben, porque si no la sociedad en su conjunto termina pagando por los que se llevaron el dinero.
—Usted ha marcado su preocupación por la ineficiencia del BPS. ¿Hay que cambiar la forma en que está compuesto su directorio?
—Habría que cambiar la Constitución. De todas maneras, algo que se puede hacer sin un cambio constitucional, es independizar algunos aspectos clave del BPS. Sería importante.
—¿El área de recaudación?
—Ese es un aspecto. No la parte de prestaciones que le corresponde al BPS por Constitución, pero la Constitución no establece que deba recaudar.
—¿Ha sido grande el perjuicio para las finanzas públicas provocado por las ineficiencias del BPS?
—Aunque parezca paradójico, entre junio y diciembre, el desvío con respecto a la recaudación que debía tener fue de medio punto del producto, más de U$S 60 millones.
—¿Qué es lo que pasa? ¿Hay falencias en las inspecciones, falta de equipamiento?
—Si alguien gastó en Uruguay en informatización fue el BPS. Nadie gastó más. El problema es que cuando usted no tiene un directorio que mande, puede pasar cualquier cosa. Y el directorio no manda no porque no quiera mandar, sino porque los que quieren mandar están en absoluta minoría. Usted tiene dos del partido de gobierno, dos de la oposición y tres que votan en contra siempre. Y los de la oposición pasan dos años y votan todo en contra siempre. No se puede gobernar así
—Usted va a ser senador. ¿A qué va a dar prioridad, al contralor, a la propuesta?
—Nosotros no somos de los que criticamos por criticar. Toda mi vida trabajé para el Poder Ejecutivo y lo que sé hacer es hacer. La (Lista) 15 como tal y el Partido Colorado como tal son así. Es muy difícil pensar que solamente se va a controlar. Por supuesto que se va a controlar y a tratar de saber lo que pasa. No le quepa duda que nuestra actitud va a ser absolutamente constructiva, como lo estamos demostrando en esta transición.
—Usted tuvo que lidiar con el sistema político. ¿Qué opina de él? ¿Defiende chacras?
—No se puede generalizar. De todas maneras, vamos a reconocer que cuando las papas quemaron, y salvo en alguna cosa menor, el sistema político respondió en función del interés general y pagó los costos. El Partido Colorado y el Partido Nacional fueron los que pusieron el pecho a las balas y pagaron el costo que pagaron. En todos lados es igual, no se crea que es patrimonio de Uruguay que los lobbies presionen al sistema político. Tuve una buena relación con el sistema político, no me puedo quejar del trato. A veces hay opiniones diferentes, pero en las cosas más importantes yo creo que el sistema político actuó con suma grandeza y con suma celeridad, cosa que no es común.
—¿Qué opina de las primeras señales emitidas por el futuro equipo económico?
—Todavía no lo he evaluado así que no le podría decir.
—¿Le gusta que se vuelva a los Consejos de Salarios?
—No. Yo considero que es un error total.
— ¿Porqué? ¿ No hubo una excesiva desprotección del trabajador en estos años?
—El trabajador está protegido por la ley. No veo una desprotección del trabajador, ni nada que se le parezca. La mayoría de los casos se resuelven a nivel del Ministerio de Trabajo, en las conciliaciones y en base a las leyes. En los Consejos de Salarios lo que se suele hacer es que acuerda el sindicato de la empresa más grande con la empresa más grande. Y eso destruye a todos los más chicos. La mayoría de las empresas en Uruguay son pequeñas y medianas y no tienen muchos trabajadores. Desde que los Consejos de Salarios fueron eliminados igual el salario real se ha movido más o menos parejo con los ingresos en general. Realmente considero que pueden traer problemas en el mercado de trabajo.
—¿Rigideces?
—Básicamente rigideces. Las empresas pueden llegar a no poder pagar los sueldos. Entonces empezamos con los dilemas de si pagamos los sueldos o pedimos alguna regulación para evitarlo.
—¿Hay que reformar el Seguro de Desempleo?
—Teníamos un proyecto. Hay que reformar el Seguro de Desempleo en Uruguay.
—¿Es demasiado extenso en el tiempo?
—No. Pero tiene incentivos perversos. Es más, quizás con el mismo costo se podría extender un poco más en el tiempo el seguro.
—¿Cuáles son los incentivos perversos?
—Usted le paga durante todo el tiempo lo mismo a la persona. No tiene ningún incentivo para buscar trabajo al principio.
—O sea que los beneficios tendrían que ser declinantes
—Esa es un idea. El seguro como tal en lugar de funcionar como un seguro para el desempleo funciona como un subsidio a determinadas empresas, que manejan su personal con el seguro de desempleo. Además, no debería haber posibilidad de prórrogas. La Encuesta de Hogares da que más o menos el 50 o el 60% de la gente que cobra el seguro de desempleo, está trabajando. Hay que buscar la manera de que eso no pase. Es muy difícil controlar. Habría que poner determinados plazos máximos durante los cuales el trabajador a lo largo de su vida puede tener Seguro de Desempleo para que no haya una connivencia entre el empleador y el empleado, para que no haya abuso. Se puede cambiar sin que eso signifique retacear los recursos sino redistribuirlos.
—Mirando a 2002, ¿cree que hubo algún momento en que tomando alguna medida se podría haber evitado la crisis bancaria, por ejemplo en el verano 2001-2002 cuando empezó la fuga de depósitos?
—Era absolutamente inevitable. Era un monstruo infinitamente poderoso, de siete cabezas, que atacaba por todos lados. A mí no me gusta hablar ahora de lo que se podría haber hecho. Es muy fácil.
—¿Usted reconoce que hubo fallas fuertes en el sistema de regulación bancaria que agravaron las cosas?
—Aparentemente sí había fallas del sistema de regulación bancaria. ¿Pero no había auditorías de los bancos, privadas, que no decían nada o que decían que estaba todo bien? Había calificadoras internacionales de riesgo que calificaron al Banco de Montevideo en marzo de 2002 con una nota altísima, mucho más alta que la que tenía Uruguay. Por lo tanto, creo que las cosas no son tan fáciles como parecen. Es muy fácil encontrar chivos expiatorios, pero realmente no es nuestro estilo. Seguramente hubo fallas, pero no se equivoca el que no hace. Fallaron las auditorías, las calificadoras. ¿Y qué me dice de los empleados de los bancos? ¿Cómo hace un inspector de bancos para descubrir un fraude cuando se lo quieren esconder, cuando con la computadora se puede hacer cualquier cosa? Se puede hacer cualquier cosa y en cualquier momento.
—¿Cómo ve la actuación hoy del sindicato bancario?
—No quiero opinar sobre AEBU.
—¿Cuáles deberían ser las características ahora del sistema financiero para que fuera más fluido el crédito a las empresas que dicen que escasea?
—El sistema financiero uruguayo debería modernizarse, lo que quiere decir que ofrezca instrumentos más allá del simple préstamo. Lo que tratan de cubrir los sistemas financieros son todos los riesgos. Creo que la tasa de interés debería ser absolutamente libre. Esta ley que se votó es un retroceso enorme (en referencia a la Ley de Usura de 2003). Parte del crédito que no se da es porque existen topes a las tasas de interés y como el tope se fija sobre las operaciones pasadas y los bancos en determinado momento se quedaron solamente con la crema del mercado, cuando quieren dar más préstamos a la tasa de riesgo que ello implica, no lo pueden prestar. Entonces entramos en un círculo absolutamente vicioso y perverso.
—El gobierno anunció que antes de terminar su gestión iba a tener un proyecto de seguro de depósitos. ¿Le parece importante o secundario? ¿Se va a plantear antes del 1º de marzo alguna iniciativa?
—Hay un borrador hecho. No se va a insistir. Para tener un seguro hay que tener plata. Y si no se tiene plata, hay que tener tiempo suficiente para formar el fondo. En un año electoral donde había incertidumbre si hubiéramos hecho el seguro y hubiera pasado algo diferente a lo que pasó y el seguro no hubiera podido responder, hubiéramos destruido el instrumento.
—Pero en otra etapa, y aunque sea para cubrir depósitos pequeños: ¿sería bueno tenerlo?
—Yo creo que sería bueno. También hay que estudiar pros y contras de que es un depósito chico y que no es chico. Depende de las primas. Si usted me dice, vamos a asegurar solamente hasta U$S 5.000, capaz se logra el efecto contrario porque yo creo que hasta U$S 5.000, haya seguro o no haya seguro se paga. Es mejor explícito que implícito. No me cabe duda. ¿Pero entonces que pasa con el resto?. Hay que hacer un seguro, hay que pensarlo bien. Los bancos internacionales durante la crisis respondieron y trajeron una cantidad importante de dinero desde sus casas matrices. El seguro debería incluir a la banca pública y debería reformarse las cartas orgánicas de los bancos estatales, para retirarles la garantía del gobierno.
"Hay que tener una ley de responsabilidad fiscal"
¿La luz y la telefonía fija no son todavía demasiado caras en Uruguay?
—La telefonía fija en Uruguay es cara, básicamente porque es monopólica. La ventaja de poner más teléfonos celulares es que al final eso va a ser más barato que la telefonía fija o igual. La competencia es lo que importa. No estoy tan seguro que la tarifa eléctrica sea cara en Uruguay. No se puede comparar con un mercado donde o el agua sobra y el costo de generación es prácticamente nulo o tiene una distorsión de precios enorme. Uruguay tiene la posibilidad de competir en energía, con generación privada.
—El tema de las nuevas inversiones en generación está demoradísimo.
—Sí. Yo creo que ahí influyó mucho la crisis que retrasó mucho las inversiones. En energía se puede generar competencia, pero es más difícil y a más largo plazo.
—¿Y una mayor integración eléctrica con Brasil sería importante?
—Yo creo que la integración energética con Brasil es muy importante. El tema del gas es muy importante. Hay que asegurarse el suministro.
—El tema del gas natural fue una promesa cumplida muy a medias.
—No es un problema del gobierno. Es un problema de suministro. Ahí se quiso hacer y se avanzó. En materia de energía, Uruguay en base a su capacidad de producción natural está en la frontera. No hay ninguna capacidad de producir más. Le podemos de pronto cambiar alguna turbina a alguna represa y producir un poco más. Hay que buscar alternativas e integrarse con Brasil es de las cosas más baratas y nos va a dar tiempo para buscar otras fuentes. Algo hay que hacer porque si no ese va a ser el cuello de botella del crecimiento.
—¿No son un gran problema las intendencias? ¿No son un agujero negro?
—Yo creo que Uruguay tiene que ir a una Ley de Responsabilidad Fiscal. Se le están entregando cantidad de recursos a las intendencias sin una contrapartida de gestión, lo cual no quiere decir que todas las intendencias dilapiden el dinero, que todas las intendencias hagan las cosas mal. Están a la vista las que se administran bien o mal.