JERUSALEN | AFP y ANSA
El apoyo inequívoco del Likud al primer ministro Ariel Sharon para una entrada de los laboristas en el gobierno despejó el camino para la aplicación del plan de retirada de la franja de Gaza en 2005.
Tras la luz verde otorgada el jueves de noche por el Comité Central del partido Likud, el primer ministro llamó ayer al número uno de la oposición laborista, Shimon Peres, para invitarlo a participar lo antes posible en las negociaciones para formar un gobierno estable.
Peres se congratuló por la invitación, expresando su esperanza en que un gobierno ampliado permita salir de la franja de Gaza y de una parte de Cisjordania. "Apoyamos el ofrecimiento de Sharon", dijo Peres a la radio pública, tras recibir el llamado del primer ministro. "Esperamos que esta decisión constituya un paso adelante para la paz y que podamos retirarnos de Gaza y de una parte de Cisjordania", dijo Peres.
La propuesta de Sharon de aliarse con la oposición obtuvo el respaldo de 62% de los miembros del comité central; su coalición gubernamental se redujo notablemente desde mayo, tras el anuncio de su plan de retirada, y aparecía en el horizonte el riesgo de tener que convocar a elecciones anticipadas
ESTRATEGA. La última victoria del primer ministro israelí ilustra la capacidad de estratega de este ex general que logró neutralizar a los opositores a su plan de retirada de los territorios palestinos: su proyecto había sido rechazado hace tres meses masivamente por la base del partido en un referéndum interno.
Pero cuatro meses después de que el comité central del Likud impidiera el ingreso de los laboristas al gobierno, Sharon logró hacer cambiar de opinión a la máxima instancia de su partido, lo que le permitirá llevar a cabo su plan de retirada.
En este sentido, el diario liberal Haaretz estimó que Sharon "es el tipo de persona que es capaz de provocar milagros". "Durante la saga de (su plan de) retirada, privado de su coalición y prácticamente sin partido en el cual respaldarse, (Sharon) tomó la decisión de un jugador que perdió todo su dinero y al cual le queda una sola ficha. Y la jugó en la instancia que menos lo respaldó, el Comité Central del Likud, que sólo le ha causado derrotas y humillaciones", destacó. Inclusive los palestinos expresaron su esperanza respecto a la nueva coalición de gobierno entre el Likud y los laboristas.
"Esperamos que la formación de un nuevo gobierno israelí conduzca al relanzamiento de un proceso de paz significativo que lleve al fin de la ocupación israelí desde 1967 y a una solución de dos Estados", declaró el ministro palestino a cargo de las negociaciones con Israel, Saeb Erakat.
propuesta
Un plan de paz que prevé un intercambio de tierras entre Israel, Siria y Jordania será presentado la próxima semana en el mismo evento anual donde el pasado diciembre Ariel Sharon ilustró el plan de retiro de Gaza.
Sobre la base del proyecto de tratado de paz con Siria, Israel mantendría el control de una zona extremo oriental —de unos 250 km2— de las alturas del Golan, sobre el mar de Galilea.
Israel seguiría controlando los recursos hídricos y el acceso al Monte Hermon. El área del monte se convertiría en una zona de desarrollo conjunto israelí-sirio-jordano.
Además se propone una solución a la disputa entre Israel y el Líbano por las Granjas de Sheba, que serían devueltas a Siria.
Siria recibiría de Jordania tierra en la frontera correspondiente a la dejada a Israel, que daría al reino una zona igualmente grande en la zona de Arava o al sur del Mar Muerto, además de una indemnización económica.