NACIONES UNIDAS | EFE
La ONU se dispone a estudiar la propuesta de reforma más ambiciosa desde su fundación, que contempla la ampliación del Consejo de Seguridad y la necesidad de que este órgano sea más activo en el uso de la fuerza preventiva.
La propuesta será presentada el próximo jueves a la Asamblea General por el llamado "Grupo de Eminentes Personalidades para la Reforma, las Amenazas y los Retos de la ONU", un panel encabezado por el ex primer ministro de Tailandia Anand Panyarachun, y que ha estado trabajando en la reforma en el último año.
El resultado ha sido un amplio informe, de unas 100 páginas, en el que se realizan varias propuestas dirigidas a reformar las Naciones Unidas y adaptarla a los retos del siglo XXI.
Así, el panel redefine las amenazas a las que se enfrenta el mundo actual, y que son distintas a las que existían cuando se fundó la ONU, y propone una reforma de los órganos de la ONU para hacerles frente.
Las nuevas amenazas para la paz y la seguridad mundial son, según los expertos, el terrorismo, el crimen organizado y las armas biológicas, además de otros tradicionales, como las guerras entre estados y los conflictos internos.
También considera que existen amenazas sociales y económicas a la paz, como es la pobreza, la propagación de enferme-dades infecciosas, entre ellas el sida, y la degradación del medio ambiente.
ESTRATEGIAS. Para hacer frente a estos temas, la ONU debe fomentar, ante todo, el desarrollo, por ser la mejor "arma" para lograr que los pueblos salgan de la pobreza, eviten las enfermedades, cuenten con gobiernos más fuertes y responsables, y no entren en guerras internas o con otros países.
Pero para los casos en que esta "prevención pacífica" fracase, el panel de expertos va más allá, y establece un nuevo marco de funcionamiento, una nueva doctrina, para las situaciones en que se avecine una amenaza para la paz y la seguridad mundial.
Los expertos entienden que, en estas circunstancias, un Estado tiene derecho a protegerse, a actuar en defensa propia, sin esperar a ser atacado, sólo con la constancia de que la amenaza es inminente o inevitable.
No obstante, ello contradice el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que impide a un Estado actuar en legítima defensa si no es atacado previamente.
Por ello, los expertos creen que debe ser el Consejo de Seguridad el encargado de usar la fuerza de manera preventiva, iniciativa en la que tiene que ser más "activo", para evitar las tentaciones de algunos países de actuar de manera unilateral ante un conflicto.
Pero esto requiere contar con un Consejo de Seguridad fortalecido, lo que lleva a otra de las grandes propuestas del panel de expertos, como es acometer la ansiada ampliación de este poderoso órgano de decisión, que pasaría de los quince miembros actuales a 24, sin extenderse el derecho a veto.