Ataques de insurgentes provocaron 18 muertos

BAGDAD

Al menos 16 iraquíes y dos soldados estadounidenses murieron ayer en distintos ataques en Irak, poco después de que el premier interino, Iyad Allawi, afirmara que "las acciones terroristas" habían "disminuido" en forma considerable.

Al mismo tiempo, 13 militares norteamericanos resultaron heridos en el sur de Bagdad por disparos de mortero lanzados contra la base en que se encontraban, dijo un portavoz militar.

Esa región, conocida como "triángulo de la muerte", blanco de numerosos ataques de miembros de la resistencia contra civiles y fuerzas de seguridad, es escenario desde el 22 de noviembre pasado de una ofensiva de parte de las fuerzas militares anglo-norteamericanas e iraquíes.

Por su parte, Allawi desmintió ayer, en vísperas de partir para Amman, "las interpretaciones" sobre su publicitada misión en la capital jordana, donde, según puntualizó, no se encontrará con ningún representante de la oposición sino con "importantes exponentes nacionalista y jefes tribales".

Allawi agregó, en un programa de la televisión local, que tras las ofensivas contra los miembros de la resistencia en Falluya "la situación de la seguridad ha mejorado mucho".

TACTICA. Después de una pausa de días, los ataques de la resistencia parecen haber recuperado intensidad, aunque su táctica podría haber cambiado pasando de las operaciones "golpee y escape" a una campaña de terror contra funcionarios gubernamentales iraquíes, hombres de la guardia nacional y la propia policía.

La jornada de sangre de ayer se abrió con un atentado en Ramadi, donde un suicida se hizo volar con un autobomba frente a un comisario de la policía, provocando al menos doce muertes y diez heridos.

En Bagdad, dos soldados estadounidenses fueron muertos y otros tres resultaron con heridas al explotar una bomba colocada en una vereda en el momento en que pasaba una patrulla norteamericana. ANSA

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