El ámbito empresarial se mantiene a la expectativa, a la espera de que se integre el equipo económico del futuro gobierno. Lo mismo ocurre con los inversionistas. Es que si bien fue anunciado el nombre del Cr. Danilo Astori para el cargo de Ministro de Economía, ello no brinda total tranquilidad aún, especialmente considerando las voces disonantes de otros triunfadores, como lo son tupamaros al estilo Mujica.
La economía uruguaya se encuentra en un momento de decisión. Momento que recuerda los instantes que determinaron el camino a seguir por otros gobernantes de izquierda electos por el voto popular. En 1982, llegó al poder en España el socialista Felipe González. ¿Qué hizo? Se sumó al consenso capitalista. De ahí en adelante, España, gobernando socialistas o sus opositores, siguió una misma senda de crecimiento económico y pasó del subdesarrollo al desarrollo.
En 1990 en Chile, la Concertación de los Partidos para la Democracia, de centroizquierda, recibió el poder del dictador Pinochet y si bien ello significó una nueva era de libertad, se mantuvo la política económica que había impuesto el régimen anterior. Como resultado, Chile siguió creciendo a un ritmo vigoroso. Más recientemente, en 2003, cuando el dirigente izquierdista Lula sucedió en la presidencia de Brasil a Fernando Enrique Cardoso, para el asombro de muchos, mantuvo la línea económica de su predecesor. Esto, luego de un año de recesión, le permite hoy encarar un rumbo económico al estilo Chile.
En Uruguay las declaraciones poselectorales de Astori, elogiando al actual ministro de Economía y las líneas económicas del gobierno que cesará el 1º de marzo, dan la impresión de que la izquierda, en el poder, podría tomar el rumbo de los españoles, chilenos y brasileños. Pero esto no es seguro aún. No ayuda el que el presidente electo haya exhibido un múltiple discurso en su campaña preelectoral, a lo que se agregan cuestionamientos respecto de Astori y de las inversiones en plantas de celulosa y telefonía móvil. En esto último, con acuerdo de dirigentes sindicales.
Esta es la encrucijada en la cual está nuestro país. En ella se encuentra en juego mucho más de lo que parece.