KABUL
Tres empleados de la ONU secuestrados en Afganistán fueron dejados en libertad ilesos el martes tras casi cuatro semanas de cautiverio, y las autoridades insistieron que no fue pagado rescate alguno para su liberación.
La liberación llenó de alivio a los empleados de la ONU que trabajan en labores de ayuda en Afganistán, entre los 2.000 extranjeros dedicados a esos menesteres y que habían estado casi recluidos en sus casas y lugares de trabajo debido al suceso. Amplias zonas del país son inaccesibles a éstas y otras entidades no gubernamentales debido a la insurgencia del Talibán.
Desde este secuestro, la seguridad fue reforzada por las Naciones Unidas, cuyo personal está ahora sometido a un toque de queda y sólo se desplaza bajo protección armada.
secuestrados. "Están libres", dijo el vocero de la ONU Manoel de Almeida e Silva. "Me dijeron que están de buen ánimo y bien de salud".
El diplomático filipino Angelito Nayan, la británica-irlandesa Annetta Flanigan y el kosovar Shqipe Hebibi fueron secuestrados a punta de pistola cuando se desplazaban en un vehículo de la ONU el 29 de octubre en Kabul.
Fueron los primeros extranjeros secuestrados en la capital afgana desde que el Talibán fue desalojado del poder hace tres años, y su captura despertó temores de que el país podría caer en poder de los insurgentes de forma parecida a lo que ocurre en Irak.
El ministro del Interior afgano Alí Ahmad Jalali dijo que el trío fue "abandonado en un lugar de Kabul" hacia las seis de la mañana.
Jalali dijo que fueron entabladas negociaciones con los secuestradores, a quien no quiso identificar, pero insistió que no fue forjado acuerdo alguno y que la liberación fue incondicional. "No fue satisfecha ninguna de las exigencias de los captores", indicó en una conferencia de prensa. AP y AFP