Sólo le quedaba matarla. Le había escrito con un objeto punzante la palabra "puta" en su cuerpo. Ella soportó todo tipo de abusos psicológicos y físicos, también la tortura, de parte del hombre que había elegido para compartir la vida.
El caso impactó más que ningún otro a la presidenta de la Comisión de la Mujer de la comuna montevideana, Mariella Mazzotti. "Se trataba de lastimarla físicamente pero también tenía una connotación muy fuerte en cuanto a la degradación de la dignidad", señala la experta en asistencia social.
Las violentas cifras que culminan en tortura, asesinato y suicidio en el ámbito familiar alarman tanto a las autoridades nacionales como municipales. En el primer semestre de 2004 se perdieron 35 vidas humanas, en el marco de un flagelo que no discrimina edades ni clases sociales. Cada cinco días, murió un adulto, joven o niño entre enero y junio de este año.
Las mujeres son las principales víctimas de este tipo de violencia, incluso de aquella con desenlace fatal. En los primeros seis meses del año murieron 24 mujeres, 6 de las cuales eran menores, según cifras incluidas en un volante que distribuirá la comuna capitalina mañana en el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer.
"Se sigue constatando que cada nueve días una mujer es asesinada en manos de su pareja o de un familiar o persona cercana", indica Mazzotti.
CONCIENCIA. Por el servicio telefónico gratuito 0800-4141, que mantiene el anonimato de la persona que llama, se reciben entre 5.000 y 5.500 llamadas al año. A través de la línea se brinda asesoramiento primario y toda la información sobre las distintas organizaciones civiles e instituciones públicas que brindan apoyo psicológico, policial y jurídico en relación a la violencia familiar.
A diferencia de cuando comenzó este servicio municipal, hace 12 años, muchas mujeres acuden cuando la situación violenta apenas se presenta. "En cambio, antes predominaban los llamados de mujeres que habían soportado esta situación por años. Ha aumentado muchísimo la conciencia de que las mujeres tienen derecho a vivir una vida libre de violencia. Incluso, cada vez hay más hombres que nos acompañan en esta lucha y eso es muy importante", agrega Mazzotti.
Existe mayor visibilidad del problema pero sigue ocurriendo, según las estadísticas. "Son matrices muy arraigadas y por esa razón es muy importante incorporar programas en las escuelas, liceos y espacios comunitarios dirigidos a niños y adolescentes, para que la pauta de relacionamiento entre ellos sea distinta".
Justamente para promover la reflexión en la sociedad, mañana en el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer se realizará una verdadera movida de sensibilización y denuncia, con distintas actividades en Montevideo organizadas por las Comisiones de Mujeres Organizadas y Comuna Mujer, así como también por Amnistía Internacional a las 14.20 en la Plaza Entrevero.
PLAN. A nivel nacional, también mañana a las 15 horas, en el anexo del Palacio Legislativo, el Consejo Consultivo de Lucha contra la Violencia Doméstica, conjuntamente con todas las organizaciones civiles, realizarán el acto central donde la directora del Instituto de la Familia y la Mujer, Dra. Luz Calvo, realizará una puesta al día de lo que se ha venido realizando en el marco del Plan Nacional de Lucha contra la Violencia Doméstica.
Un informe del BID señalaba hace varios años que la violencia doméstica tiene incidencia en un 50 % de los hogares uruguayos. "Esas cifras siguen reflejando la realidad. Se refieren tanto al abuso físico como al psicológico o emocional. La violencia doméstica es una verdadera enfermedad social que se nos está llevando la vida de amigos, esposos, hermanas, niños. Las instituciones públicas y privadas, así como las políticas sociales, han unido todos los esfuerzos para revertir ese proceso, pero es necesario la colaboración de la sociedad completa", señala la directora nacional de Prevención Social del Delito, Inspectora Principal Graciela López.
En cuanto a las cifras, López señala que pueden tener dos lecturas. "Por un lado, el dolor, la perplejidad, la preocupación y el desafío de seguir como sea para que esto no ocurra más, que apostemos a vivir y a solucionar nuestros problemas sin armas ni golpes. Por otra parte, los números también reflejan que ahora la violencia doméstica sale a luz, y esa información es una herramienta fundamental para la prevención. Eso se logró por la sostenida lucha contra este flagelo que se viene realizando desde hace varias décadas y que fue capaz de generar consenso entre todas las organizaciones públicas y privadas".
Como se sabe, la Ley 17.514 de julio de 2002 fue un paso adelante en la lucha contra la violencia familiar. En esa oportunidad se creó el Consejo Consultivo para que elaborara el Plan Nacional con un enfoque integral, orientado a la prevención, atención y rehabilitación de las personas involucradas. Ese consejo está representado por miembros de los ministerios de Educación y Cultura, Interior y Salud, del Poder Judicial, el Instituto Nacional del Menor, Educación Primaria, el Congreso Nacional de Intendentes y la Red Uruguaya contra la violencia doméstica y sexual.
NACIONAL. Uno de los desafíos del Consejo es el de llevar el Plan a todo el país. El lunes pasado se instalaron las dos primeras comisiones departamentales de violencia doméstica en el departamento de Durazno y San José. Le seguirán Maldonado, Montevideo, Río Negro, Cerro Largo y Colonia. Luego se continuará en los departamento al norte del Río Negro.
"La ley tiene una vocación nacional y le dio al Consejo las facultades de generar en los ámbitos locales comisiones que pudieran trabajar el desarrollo del Plan Nacional, así como aplicar las particularidades que tiene la violencia doméstica en cada lugar. Existen grandes líneas de acción y principios, pero no recetas. La realidad es la que importa y no podemos aplicar la receta montevideana a la de Bella Unión. La sociedad civil también lo ha entendido así y se están formando grupos de tareas en todo el interior. ¿Estamos conformes? No, porque nada es suficiente. Tenemos que seguir", finaliza López.