Un gol que hizo historia en el mundo

| Es francés y tiene 96 años; fue el autor del primer tanto marcado en un Mundial, en Uruguay, 1930

Lucien Laurent pasará a la historia como el jugador que convirtió el primer gol en un campeonato del Mundo. El hombre es francés y aunque mucho tiempo transcurrió desde aquel 13 de julio de 1930, todavía vive. Y conserva buena memoria, como lo prueba el siguiente reportaje publicado en el último número de la revista oficial de la FIFA.

"Chantrel centra del medio a Langiller; Langiller se la pasa a Laurent; y Laurent concluye la jugada con una fulminante chilena a las redes mexicanas".

Al estilo de un reportero de radio o televisión, Lucien Laurent —de 96 años de edad—comenta su proeza histórica del 13 de julio de 1930 en el partido inaugural del Campeonato del Mundo de la FIFA en Uruguay. Con su gol, anotado en la desaparecida cancha de Pocitos (Rivera y Soca), el francés entró en los anales de la historia.

Después del partido, hace ya 74 años, los compañeros de Laurent —Chantrel y Pinel— tomaron un teléfono en la salida de los vestuarios y llamaron a sus amigos de L’Auto (hoy L’Equipe) y de France-Soir para informarles acerca del histórico gol de Laurent en el minuto diez del partido. En ese entonces, los periodistas no acompañaban aún a sus respectivos equipos, cubriendo únicamente los partidos disputados en casa.

La victoria francesa por 4 a 1 contra México fue festejada en un restaurante francés en Montevideo. "Comimos una enorme porción de chucrut con tocino y chorizos, acompañado de champán", recuerda Laurent, y sonríe satisfecho.

PASION PURA. El primer club en la carrera de Laurent fue el Cercle Athletique París, que ya ha dejado de existir. En 1928, Laurent fue convocado por primera vez para la selección nacional por el entrenador Gaston Barreau. Dos años más tarde, el joven de 23 años y su hermano mayor Jean viajaban con la selección nacional francesa al Mundial de Uruguay en barco. "Mi hermano y yo trabajábamos en aquel entonces en la fábrica de automóviles Peugeot, y obtuvimos una autorización especial del patrón para poder participar en ese histórico acontecimiento en Sudamérica. Lamentablemente, varios compañeros no obtuvieron permiso para viajar", comenta Lucien Laurent.

Con ojos humedecidos por la emoción, nos habla del primer Campeonato Mundial, que tuvo su inicio con un viaje en barco de 15 días de duración, junto con los otros equipos europeos, Bélgica, Yugoslavia y Rumania. "Entrenábamos todos juntos en la cubierta del barco, para disgusto de los demás pasajeros. La cubierta de la primera clase era nuestro lugar favorito, pues había más lugar para jugar", cuenta Laurent. "Las damas a bordo no mostraban mucha comprensión, y frecuentemente se quejaban ante el capitán".

Para el Primer Campeonato Mundial, Laurent y sus compañeros tuvieron que abandonar su lugar de trabajo y sus familias por dos meses. "A nuestro regreso recibimos de la Federación Francesa de Fútbol una suma equivalente a 117.50 euros". ¡Vaya prima!

Laurent, que pasó al profesionalismo en 1933 (un precursor en Francia), no da la impresión de lamentarse por haber nacido medio siglo antes de tiempo: "El fútbol era pura pasión para nosotros. Generalmente entrenábamos en la mañana del día de partido, y frecuentemente teníamos que llevar y armar nosotros mismos los arcos. Todo ello formaba parte de nuestra alegría por el fútbol y reforzaba el espíritu de juego".

DESAPARECIO TODO. Laurent —quien cumplirá 97 años en diciembre de este año— no se ha perdido ninguna Copa Mundial desde 1930, aunque sólo fuese delante del televisor. Estuvo, sin embargo, presente en el lugar de los acontecimientos en el Campeonato Mundial de 1954 en Suiza. "En la final en Berna entre Alemania y Hungría presencié el mejor partido de mi vida", comenta Laurent sobre la victoria alemana por 3 a 2.

Los recuerdos suscitan igualmente momentos de tristeza. Una réplica del trofeo del Mundial de 1966 orla una cómoda de su apartamento de tres habitaciones en Besanon, que comparte con su hijo Marc —viudo igual que Laurent—, sin embargo, no se ve ningún recuerdo del torneo de Uruguay. "En setiembre de 1939 guardé todas mis cosas en un cajón en Estrasburgo. Cuando volví a casa después de la Guerra Mundial y de dos años de cautiverio en Alemania, todo había desaparecido. No quedaba nada: ni la camiseta de la selección francesa, ni las fotos, nada. Los únicos recuerdos que me quedan están en mi memoria", nos cuenta tristemente Laurent.

olvidado. Pese a su histórico gol en Montevideo, Laurent cayó en el olvido de sus compatriotas. Recién en el partido inaugural de la Copa Mundial 1982 en España entre Francia y México, los periodistas volvieron a interesarse por él, solicitándole entrevistas. Fue en dicha ocasión que su hijo se enteró por primera vez de la hazaña de su padre. En círculos familiares, nunca se había hablado de ello.

¡Delantero a los 93 años!

Increíble, pero cierto: Lucien Laurent dejó de jugar al fútbol recién hace tres años, ¡a la edad de 93!

Jugaba con antiguos compañeros, la mayoría de ellos de 70 años. "Me apasiona jugar al fútbol, particularmente marcar goles. Refuerza la moral", nos dice orgulloso Laurent, cuyos compañeros de 1930 fallecieron ya todos.

La vejez ha dejado sus rastros también en Laurent. No mental, sino físicamente. Le duelen las piernas, tiene dificultades para caminar, ya no está en condición de regatear. Sin embargo, le queda la televisión y allí, el antiguo goleador sigue estando en la brecha.

En 1998, Laurent asistió personalmente a la consagración mundial de su "equipe tricolore". "Fue un magnífico e importante momento para el fútbol francés. Ha sido un placer para mí poder vivir aquellos momentos", dice.

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