Los manuscritos del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti llegarán a Uruguay antes de que acabe la próxima legislatura pero no antes del 2007, según confirmó la viuda del autor, Dorotea Muhr. El pasado 4 de octubre, el entonces candidato y desde el domingo pasado presidente electo de Uruguay, Tabaré Vázquez, anunció en un acto que Muhr donaría a la Biblioteca Nacional de Uruguay todos los manuscritos de su esposo en caso de que la coalición de izquierda que lidera este político, el Frente Amplio, ganase las elecciones.
"Creo que a Juan le hubiera gustado que su trabajo estuviera de vuelta en Uruguay", justificó Dolly Muhr a EFE en entrevista telefónica desde Buenos Aires. Y agregó: "Juan era de izquierdas, a pesar de que votaba a la lista 15, y ahora que la izquierda llegó al poder es el momento", agregó.
La viuda del Onetti (fallecido en Madrid en 1994) explicó, sin embargo, que los manuscritos no llegarán a Uruguay hasta el 2007, porque actualmente la editorial Círculo de Lectores está organizando todo el material disponible del autor para publicar su obra completa. "Eso nos llevará como poco tres años, y justo ahora empezamos", aseguró Muhr.
Según explicó la viuda, que fue miembro de la Orquesta Sinfónica de Madrid, de la que se jubiló en 1999, las obras completas estarán divididas en tres volúmenes. Un primer tomo abarcará toda la producción del autor hasta La vida breve, el segundo volumen contendrá el resto de sus obras y el tercero recogerá artículos y cartas.
Muhr pasa seis meses al año en Madrid y el resto en Buenos Aires para disfrutar ambos veranos, pero el próximo 12 y 13 de noviembre estará en Uruguay para participar de un coloquio sobre la obra de Onetti en la ciudad de Colonia, en el que intervendrán Omar Prego y Silvia Lago, entre otros.
Onetti, que definió a su esposa como "ignorado perro de la dicha", nació en Montevideo el 1º de julio de 1909 y murió en Madrid el 30 de mayo de 1994.
El escritor, considerado uno de los más importantes de la literatura uruguaya, construyó gran parte de su obra narrativa alrededor de la mítica ciudad de Santa María, metáfora de la opresión y de las frustraciones. Se exilió en la capital española en 1975, luego de haber sido encarcelado unos meses por la dictadura militar que imperaba en su país desde dos años antes.
De su producción literaria, que le valió en 1980 ser galardonado con el Premio Cervantes, destacan, entre otras, El pozo (1939), La vida breve (1950), El astillero (1961), Juntacadáveres (1964), Para una tumba sin nombre (1968) y Dejemos hablar al viento (1978). Apenas restablecida la democracia en Uruguay en 1985, el gobierno reconoció su labor narrativa con el Premio Nacional de Literatura. EFE